Carta de D. Joaquín López de Andújar con motivo del Día del Seminario

19 de mayo de 2005.

 

Queridos hermanos y amigos:

 

                Próximo ya el día del Seminario, que este año celebraremos D.m. el domingo 13 de Marzo, nuestra Iglesia diocesana de Getafe, en comunión con todas las Iglesias de España, eleva a Dios su mirada para pedirle con fe que siga suscitando, entre nosotros, jóvenes generosos, que, respondiendo con prontitud a su llamada, estén dispuestos a servir a sus hermanos en el ministerio sacerdotal para seguir haciendo presente en el mundo a Jesucristo, Buen Pastor, que guía con amor a su Iglesia y la fortalece y alimenta con la Palabra de Dios y los sacramentos.

                En este año, en que conmemoramos el ciento cincuenta aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, acudimos especialmente a la Santísima  Virgen y con el lema “Generosos y entregados... como María” la proponemos como ejemplo de fidelidad a la llamada del Señor. “En María encuentra la Iglesia la fe íntegra, la esperanza sólida y la caridad sincera” (LG.64). María supo entregarse con generosidad al proyecto de Dios, aun a sabiendas de que no era fácil ni entenderlo ni realizarlo. Pero su confianza en Dios fue tan grande y la gracia de Dios obró en ella tales maravillas, que toda su vida, a partir del “si” de la Anunciación, fue una permanente ofrenda de amor al designio divino, hasta su entrega suprema al Padre junto a la cruz de  Jesús, aceptando también ser la madre de todos aquellos por los que su Hijo derramaba su sangre. En María la entrega se hizo obediencia y la obediencia se convirtió en libertad para amar, como su Hijo Jesucristo, hasta dar la vida.

                Hago una llamada especial a todos los jóvenes para que, llevando una vida anclada en la fe, tengan muy abiertos sus oídos a la llamada del Señor. La vocación al sacerdocio es una vocación de amor que, si bien es verdad que exige renuncias, llena la vida de tal plenitud y gozo que uno se siente, en su debilidad, verdaderamente agraciado por Dios por haber sido invitado por Él a una misión tan extraordinaria y apasionante.

                Pido a toda la comunidad diocesana que sienta el Seminario como algo propio, muy querido y  muy cuidado, ayudando a los seminaristas con sus oraciones y, en la medida en que puedan, con su colaboración material. Ellos serán un día sus pastores.

 Os invito a rogar todos los días al dueño de la mies para que envíe trabajadores a recoger la abundante cosecha de nuestra querida Diócesis de Getafe.

 

                Con mi bendición y afecto:

 

Joaquín María

                Obispo de Getafe