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PROPIO DEL DIA |
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2 DE AGOSTO
BIENAVENTURADA MARÍA VIRGEN
"NUESTRA SEÑORA DE LOS ANGELES"
Patrona de la Diócesis de Getafe
Solemnidad para la Diócesis de Getafe
Según la tradición la devoción a "Nuestra Señora de los Angeles" está unida a su santuario en el Cerro de los Angeles, junto al camino que de Madrid se dirige al Sur de la península. Muchos viajeros se han detenido en esta tierra al Sur en la Provincia de Madrid, habitándola; han reencontrado en la Virgen María su raíces y la acogida de su oración creyente.
A partir del siglo XVII consta documentación escrita sobre esta devoción. Según la tradición precedente, unos pastores hallaron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro en una noche de tormenta. La imagen gracias a la notable devoción del pueblo cristiano ha sido viajera desde tiempos remotos a Pinto, a Getafe, en los momentos de sequía, de plagas y de epidemias; sin embargo el relato nos dice que siempre ha regresado al Cerro.
La iglesia de Getafe, diócesis constituída en 1991, en un tierra donde la Virgen María es venerada significamente por doquier, dirige su plegaria de unidad en el Espíritu a esta advocación de María que la ve Reina de los ángeles y madre nuestra.
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Formulario Propio para la Misa
Extraído del Misal Franciscano
Apbdo. por la Sagrada Congregación para los sacramentos
y culto divino
Prot. N. CD 892/79: 17 de Junio de 1980.
Antífona de entrada Jdt 13, 23.25
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Se dice "Gloria"
Oración colecta
Concédenos, Señor,
por intercesión de la Virgen, Reina de los Angeles,
cuya gloriosa fiesta celebramos hoy,
que participemos como ella de la plenitud de tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Se dice "Credo"
Oración sobre las ofrendas
Jubilosos de poder celebrar
la festividad de la Madre de tu Hijo,
te ofrecemos, Señor,
este sacrificio de alabanza,
y te suplicamos
que, por estos sagrados misterios,
se acrecienten en nosotros los frutos
de la redención eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio
Antífona de comunión Lc 1,48
Me felicitarán todas las generaciones porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso,
que este sagrado banquete aproveche
a los que veneramos la memoria de la Virgen María,
Reina de los ángeles,
para que celebremos cada vez más
la inmensa misericordia de tu Hijo,
y la busquemos siempre con sincero corazón.
Por Jesucristo nuestro Señor.
2 DE AGOSTO
BIENAVENTURADA MARÍA VIRGEN
"NUESTRA SEÑORA DE LOS ANGELES"
patrona de la Diócesis de Getafe
Solemnidad para la Diócesis de Getafe
Liturgia de la Palabra
Las lecturas se pueden elegir entre las propuestasen el Leccionario, común de la Virgen María
Se proponen las siguientes.
PRIMERA LECTURA: Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-4. 16. 22-31.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial 137, 1-5. 7c-8
R Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;delante de los ángeles tañeré para ti,me postraré hacia tu santuario,daré gracias a tu nombre. R
Por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R
SEGUNDA LECTURA: Lectura del libro del Apocalipsis 22,12-14.16-17.20
Yo, Juan, escuché una voz que me decía: -Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno su propio trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad.
Yo, Jesús, os envío mi ángel con este testimonio para las Iglesias. Yo soy el retoño y el vástago de David, la estrella luciente de la mañana. El Espíritu y la novia dicen: &laqno;¡Ven!» El que lo oiga, que repita: &laqno;¡Ven!» El que tenga sed y quiera, que venga a beber de balde el agua de la vida. El que atestigua esto responde: &laqno;Sí, vengo enseguida» Amén. ¡Ven, Señor, Jesús!
Palabra de Dios.
Aleluya Lc 1,28
El ángel, entrando a su presencia, dijo:-Alégrate, llena de gracia,el Señor está contigo;bendita tú entre las mujeres.
EVANGELIO: Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-33.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba Maria.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:-Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:-No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altisimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre' y su reino no tendrá fin.
Palabra del Señor.
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La Virgen María ante el tercer milenio Comentario al Magnificat Lc 1, 39-55 Estimados hermanos en Cristo. En este día solemne dedicado a la Virgen María, Ntra. Sra de los Angeles; nos unimos a la Iglesia que peregrina como Pueblo de Dios en estas tierras. La Iglesia, en esta determinada época histórica, se prepara al tiempo oportuno que significa los dos mil años de la Redención. Este tiempo nuevo al que estamos invitados es la hora de María, es el tiempo de un nuevo Pentecostés que ella preside con su oración y patrocinio. El número 2000 podría fascinarnos, la imaginación es tentada y mucho nos tememos que la conmemoración del final de un milenio será protagonizado por los agoreros de catástrofes y por los brillos comerciales de productos superfluos. El fin de todo un milenio, pese a los grandes cambios técnicos y de bienestar para una parte de la población humana, no deja de ofrecernos un tono triste meditativo ante la secuela de víctimas, de desigualdades. Este final de milenio es una hora oportuna en la cual se nos llama a la corresponsabilidad (TM36) de los cristianos, a pedir perdón a los hombres por las divisiones que sólo los grandes espíritus, como la Virgen María, verdaderamente libres y llenos de Dios logran colmar (TM34) y por otra parte establece para nosotros aquel ir a la fuente de Dios que apaga la sed del hombre. La demarcación y el cómputo del tiempo en las sociedades humanas no deja de ser artificial. Aquella referencia a las elipsis de los planetas, a los ciclos estacionales con los cuales se determinan los calendarios son sólo en marco donde el ser humano fija sus fechas más significativas. En la próxima celebración de un milenio que entra, según el calendario gregoriano, estamos invitados a considerar los 2000 años de la Redención o de la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo en la Virgen María; esta es la novedad del tiempo, no vacío y significativo; Dios se ha hecho presente de una manera impensada y llena de un don al que por si solo la humanidad no puede acceder. Dios mismo, haciéndose carne, sale al encuentro de las inquietudes del corazón del hombre. Sólo cuando los humanos, atraídos por la luz del Espíritu, se abren a la presencia de Dios en el tiempo la historia puede ser cambiada. Hemos escuchado proclamar en el evangelio el cántico nuevo de la Virgen María "porque ha mirado la humildad de su sierva; desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones". La devoción que los cristianos de esta diócesis de Getafe profesan por la Virgen de los Angeles es una demostración continua de la presencia activa del Espíritu de Dios que levanta profetas y amigos de Dios en el pueblo y señalan los acontecimientos que son dignos del hombre. La advocación humilde a la Virgen de los Angeles nos recuerda aquella desconocida del Evangelio que se acercó a Jesús solicitando la salud: "Jesús le dijo: -Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí. La mujer al verse descubierta, se acercó toda temblorosa y, echándose a sus pies, contó delante de todos por qué lo había tocado y cómo había quedado curada en el acto. El le dijo: -Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz." (Lc. 8,46-48). Como dice Redemptoris Mater (nº20) de Juan Pablo II "se puede decir que aquella mujer anónima ha sido la primera en confirmar inconscientemente aquel versículo profético del Magnificat de María y dar comienzo al Magníficat de los siglos" Ante la actual frialdad relacional en esta sociedad humana de hombres y mujeres, que parecen sin rostro, que cumplen determinadas funciones muchas veces alejadas de actitudes dignas y éticas que caracterizan al ser humano; es el canto de alegría de María, en el Evangelio, el que nos da el indicativo de la importancia del "futuro de Dios" preparado con su Encarnación. En su canto María nos dice de una esperanza que reposa en el Dios misericordioso, en el Dios de la otra-justicia frente a la desigualdad humana, "Dependiendo totalmente de Dios y plenamente orientada hacia El por el empuje de su fe, María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misión " (RM 37). María es esa mujer del pueblo desconocida para las crónicas oficiales y de los poderes, pertenece a aquel resto del Pueblo de Israel, entre los humildes de la tierra, que había permanecido fiel a la promesa "como lo había prometido a nuestros antepasados a favor de Abrahán" (Lc. 1,55). María es la mujer alegre: -"proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador". Este canto nuevo nos dice de su disponibilidad al servicio; viaja a la montaña para ayudar a su prima Isabel que va a dar a luz , se brinda a aquellos anónimos novios de la vecina Caná de Galilea, emerge de su silencio junto al Hijo martirizado. Es la mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio. Por ello la Virgen María canta la acción de Dios "que dispersa al soberbio, derriba del trono a los poderosos y a los ricos despide sin nada" (cf. Lc.1,52-54). Ante el tercer milenio, nos preparamos, por ello, a un año jubilar que ha de ser como una "profecía del futuro" (TM 13) en el restablecimiento de la justicia social (TM13). Si hemos de mirar adelante no podemos dirigir nuestro corazón como lo dirigimos nuestra a la Virgen María sino pidiendo que la reconciliación gane nuestro corazón, que las esclavitudes y dependencias a las que se ve sometido el hombre de la calle han de ser disueltas y la tierra ha de volver a los que no tienen parte en ninguna herencia (cf. TM 12). El Papa Juan Pablo II ha propuesto en este fin del milenio un gesto oportuno, en el que los países ricos condonen la deuda crónica a los países colonizados del tercer mundo. Nada se opone, sino que todo confluye en la fe al amor por los indefensos de la tierra. Por ello la Virgen María ha ganado el corazón de los fieles. Esta ciudadanía ha invocado con esperanza el patrocinio de la Virgen de los Angeles según consta desde 1612 a la Virgen María en la enfermedad, las plagas, o la sequía. Según la tradición la Beata Virgen María: "Nuestra Señora de los Angeles" está unida al Cerro junto al camino que de Madrid se dirige al Sur de la península. Muchos viajeros desviaban su camino para subir en breve al Cerro para orar y acercarse a alguien tan familiar como la Virgen María; allí encontraban la luz del Evangelio que dirigía sus pasos, junto a María". Las ciudades del sur de esta provicia, en su reciente historia, han acogido a un pueblo viajero que ha decidido quedarse aquí, buscando hermandad y subsistencia. Muchos han reconocido en esta imagen, que hoy veneramos, la devoción de sus padres y de su tierra, han reencontrando en ella su identidad. Como dice el cántico de María: "Dios hace proezas con su brazo, enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes". De la misma manera que la Virgen de los Angeles aglutina a las gentes que vienen de lejos, tendamos nuestra mano de fraternidad, y preparemos ese futuro de Dios y de alegría haciendo de esta tierra un lugar de aceptación, de acogida donde haya un pedazo de pan y trabajo para todos, donde niños y jóvenes encuentren una identidad gracias al calor de un hogar. La fe que hace de María una mujer fuerte y viajera en el servicio así nos lo pide. Oh Virgen, Madre de Dios llena de gracia: El emmanuel que llevaste es el fruto de tu vientre. Tu pecho materno alimentó a todos los hombres. Estás por encima de toda alabanza y de toda gloria. Salve, Madre de Dios, alegría de los ángeles. Superas en plenitud de gracia las promesas de los profetas. El Señor está contigo, tú diste el día al Salvador del mundo. (Liturgia Oriental) |
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