Jornada diocesana de pastoral obrera: ¿Crisis económica… crisis de la persona?
2009-03-05
El sábado 28 la Delegación de Pastoral Obrera dedicó la mañana a reflexionar sobre los efectos que la crisis está provocando en las familias de la Diócesis de Getafe, una zona obrera donde se están sufriendo de manera más acusada las consecuencias del despido masivo.
El ponente, el sacerdote D. Antonio Bravo disertó brillantemente sobre el tema de la jornada ayudando a los presentes a conocer mejor el alcance de la situación de crisis, sus orÃgenes y sus consecuencias y les instó, a que como cristianos, tomaran cartas en el asunto, aportaran esperanza a este mundo laboral en quiebra que está provocando una crisis personal profunda, y apuntó diez aspectos para llevar a cabo la acción:
- Tomar parte de la realidad del mundo, aun cuando ésta sea ambigua y negativa, en no pocos casos. La crisis es un momento oportuno para renovarse en la verdad y la acción, la solidaridad y el compromiso en favor de un pueblo que anda como ovejas sin pastor.
- Escuchar la voz de Cristo en las situaciones de pobreza.
- Tomar conciencia de nuestra responsabilidad en las causas de la crisis y comprometerse en la aportación de soluciones.
- Humanizar la globalización y globalizar la solidaridad (JP II, 27/04/2001)
- Combatir el egoÃsmo personal y colectivo.
- Luchar contra la miseria y exclusión con alma de pobre, pues nos acecha siempre la tentación de hacerlo con alma de rico, esto es, desde el poder y el deseo de poseer más y más.
- Exigir un compromiso para transformar la realidad social desde el primado de la persona. Para ello es preciso formar las personas y comunidades en la caridad social y polÃtica.
- Organizar la caridad de la Iglesia. La naturaleza Ãntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (liturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que también se podrÃa dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia. (DCE 25)
- Ejercer una denuncia razonable y razonada, desde la Iglesia, de los errores que han provocado la actual crisis económica y la pérdida del sentido de la verdadera justicia. Ante la crisis es preciso que la palabra de la Iglesia se haga oÃr para denunciar la idolatrÃa del dinero y el egoÃsmo de los fuertes y de los poderosos. Pero es también necesaria la conversión de los corazones, pues donde no hay hombres justos y solidarios, no existirá una sociedad con pasión de verdad, de justicia y solidaridad
- Es necesario un trabajo de discernimiento comunitario, lo cual supone un profundo enraÃzamiento en la vida de los más desfavorecidos, asà como en Jesucristo y en su Cuerpo, que es la Iglesia. Por otra parte es preciso trabajar para que las comunidades parroquiales descubran la importancia de formar esos laicos libres y liberadores de que hablaba Pablo VI. Finalmente, es tarea de todos hacer posible la renovación de un laicado organizado, que se haga presente en los diferentes ámbitos donde se juega el futuro de la sociedad, para que aporten el sentido de la verdadera justicia y el principio de la comunión, si se quiere dar el lugar que les corresponde a los miembros más débiles del cuerpo social y eclesial.
Después de la ponencia hubo un tiempo para conocer los productos de Comercio Justo y la Asociación Un Solo Mundo (www.unsolomundoenred.org) que está ubicada en las Parroquias de Ntra. Sra. de la Salud, en Leganés y San Esteban, en Fuenlabrada.
La charla con el conferenciante y la convocatoria de una nueva jornada el 18 de abril, puso punto final al encuentro.
La situación económica y sus repercusiones sobre la persona














