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La cruz de Mayo

2009-04-22

La cruz del Se帽orTodos sabemos por experiencia que el sufrimiento existe. Enfermedad, muerte, contrariedades, imprevistos, separaciones, defectos de car谩cter鈥 Para el cristiano el sufrimiento tiene forma y sentido de cruz. Una cruz que, a pesar de los pesares, el Se帽or llama 鈥渟uave y llevadera鈥.

Yo quisiera reflexionar hoy sobre el lado positivo de la cruz, algo que tambi茅n experimentamos, al llevar la del Se帽or cada d铆a. Aunque el mundo est茅 crucificado (Gal. 6,14) por las guerras, la falta de entendimiento entre las personas, los conflictos, las crisis, aunque a veces nos duela la vida y se llore desde que nacemos porque, como afirmaba Mart铆n Descalzo 鈥渆l dolor forma parte del saldo de vivir (Razones para la alegr铆a) este mundo nuestro no es, s贸lo un valle de l谩grimas. Los valles existen porque hay monta帽as, alturas, a las que podemos acceder con al ayuda de Dios y el esfuerzo personal para seguir adelante. Desde la altura, descubrimos el verdadero horizonte de nuestra vida, la luz que nos acompa帽a, la amplitud del paisaje que nos rodea.

Para 鈥渧er鈥 el lado positivo de la cruz necesitamos pedirle a Dios que nos aumente la fe, la esperanza-confianza, el amor. Sin estas tres virtudes no podemos hacer nada. Todo se queda en 鈥渁gua de borrajas鈥.

La cruz es amable, nos llena de alegr铆a cuando descubrimos lo que significa: salvaci贸n. Numerosas fiestas, el arte, los pasos de Semana Santa, las celebraciones, a veces sencillas, la enaltecen recuerdan su sentido gozoso, pacificador. Otra cosa es vivirla, podemos pensar.

En el mes de mayo se celebraba hace a帽os, en algunos lugares de Andaluc铆a, una fiesta popular llamada la Cruz de Mayo. Entre otras cosas, los chavales sol铆an preparar peque帽as procesiones, con flores y tamboriles que acompa帽aban, cada cual cumpliendo su funci贸n, improvisados 鈥減asos鈥 en los que la Virgen ten铆a su protagonismo tambi茅n.
La primavera, el buen tiempo, la creatividad de aquellos coloridos soportes llevando la cruz de palo adornada, m谩s alguna discreta imagen de Nuestra Se帽ora o simplemente, una estampa que la recordara, llenaban de inesperado regocijo a cuantos nos top谩bamos con la pintoresca comitiva procesionaria, recorriendo las calles del barrio. La cruz entonces era una cruz de flores.

Y es que, la cruz del Se帽or siendo una, tiene diversas lecturas, infinitos matices que se van descubriendo al toparse con ella.
Es sin duda un motivo de sufrimiento, su padecimiento es redentor, pesa y a veces parece que te aplasta, sobre todo cuando la rechazas y no la llevas con amor. La cruz esconde sus secretos al ojo escrutador de la soberbia, a la indefensi贸n del hombre, de la mujer, que se siente 鈥渘o amado鈥 por Dios y ante la prueba se pregunta 驴por qu茅 a m铆? La cruz del Se帽or desvela su misterio al que no hace preguntas y sigue amando, sabiendo que el amor es lo que le da sentido al dolor. Esto a veces es un proceso que dura toda la vida y nunca parece conseguirse del todo. La cruz impone.

Para el cristiano la cruz tiene, adem谩s, un valor simb贸lico. Conoc铆 a una persona que sol铆a trazar la se帽al de la cruz sobre la frente de sus hijos. No porque les deseara sufrimiento alguno, quer铆a que Dios los protegiera.

La cruz del Se帽or no es s贸lo, por definici贸n, algo que se cruza en nuestro camino, que nos mortifica y contrar铆a nuestra voluntad. La cruz es tambi茅n sosiego, protecci贸n. Con sus brazos extendidos, congrega a los hombres y a las mujeres de toda raza y condici贸n, nos mantiene unidos, al resguardo de muchas inclemencias.

Los cristianos trazamos varias veces al d铆a la se帽al de la cruz sobre nuestras cabezas, sobre el coraz贸n, sign谩ndonos en la frente, en la boca, en el pecho y santigu谩ndonos a continuaci贸n, mientras pronunciamos despacio, valorando cada invocaci贸n, esa oraci贸n maravillosa que aprendimos de ni帽os: 鈥淧or la se帽al de la santa cruz, de nuestros enemigos l铆branos Se帽or Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp铆ritu Santo. Am茅n鈥.

He visto solucionarse problemas dif铆ciles por medio de esta sencilla invocaci贸n dicha con fe y humildad. La fe mueve monta帽as, la humildad nos hace ser ni帽os delante de Dios, la se帽al de la cruz nos libra de nuestros enemigos, sobre todo de los que atentan contra nuestra salvaci贸n. A veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Hacer con devoci贸n la se帽al de la cruz nos devuelve la paz y la alegr铆a. 驴De qu茅 sirve tener 鈥渄e todo鈥 si estamos tristes? La alegr铆a es un reto, una decisi贸n personal que nos impulsa a querer descubrir o redescubrir, cuando parece que hemos olvidado lo bueno que hay en nuestra vida.

Para que sea duradera, la alegr铆a tiene que 鈥渟aber鈥 pasar por la puerta estrecha de la cruz y eso s贸lo se consigue aceptando la sabidur铆a que esa misma cruz esconde y que se nos da cuando arrimamos el hombro y no caemos en la f谩cil y muy humana tentaci贸n de pensar que el sufrimiento es consecuencia de la mala suerte, aunque muchas veces, si, es fruto del mal uso que las personas hacemos de la libertad.

Seg煤n estaban las cosas, despu茅s del desaguisado del Para铆so, la cruz hizo posible la felicidad, que es para lo que fuimos creados. De alguna manera esa es la voluntad inmutable de Dios: que estemos alegres porque hay 鈥渕otivo鈥, aunque las cosas cuesten y el sufrimiento sea un componente casi constante, en mayor o menor grado, de la vida humana. Una frase de Jacques Philippe nos recuerda las preferencias del Se帽or en este sentido: 鈥淟a voluntad de Dios est谩 donde existe el m谩ximo de amor, pero no forzosamente donde est谩 el m谩ximo de sufrimiento鈥 (J. Philippe, 鈥渆n la Escuela del Esp铆ritu Santo鈥)

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