La vida espiritual del PresbÃtero
2009-12-15

Formación Permanente
Monseñor Francisco Cerro, Obispo de Coria-Cáceres, ha impartido una conferencia al clero diocesano bajo el tÃtulo “la vida espiritual del sacerdoteâ€. Enmarcada en el programa de formación permanente de los presbÃteros. El prelado extremeño ha partido del salmo 22 –“El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar…â€- para delinear los tres pilares de la vida espiritual de todo sacerdote. “En primer lugar –señalaba Mons. Cerro-“La intimidad con Cristo, vivida en la meditación frecuente del Evangelio, en los ratos prolongados ante el Sagrario, es la clave para vivir agradecido y desterrar la queja amargaâ€. Es preciso pasar de la queja al agradecimiento, y esto sólo se puede hacer si se tiene una sólida vida de oración.
En segundo lugar, el sacerdote está llamado a convertir los obstáculos en dones. Esperar a la parroquia perfecta, a los fieles perfectos, a las condiciones perfectas para que el ministerio sea fructÃfero y satisfactorio es vivir de sueños, no en la realidad, señalaba el ponente. Claro que –continuaba- las dificultades sólo son vistas como regalos si se ven desde el Señor, y esta mirada se fragua en la EucaristÃa diaria bien vivida y celebrada; en la cuidada Liturgia de las Horas; en el recurso frecuente al sacramento de la Reconciliación.
En último lugar, el presbÃtero está llamado a conjugar memoria y olvido; cincelar sobre piedra las gracias de Dios –especialmente el don de la Ordenación-, y escribir sobre arena –que desaparece pronto- las amarguras y decepciones. Este ejercicio es vital para llevar con gozo la hermosa vocación concedida por Dios.














