Di贸cesis de Getafe

Bienvenidos a la di贸cesis m谩s joven de Europa

Mi茅rcoles, 08 Febrero 2012 Santos: Jer贸nimo Emiliano, presb铆tero; Juan de Mata, fundador; Pablo, Lucio, Ciriaco, Dionisio, Quinta, Emiliano, Sebasti谩n, Filadelfo y Policarpo, m谩rtires; Juvencio, Honorato, obispos; Esteban, abad.

Origen

APOSTOLADO DE LA CARRETERA

COMPROMISO DE LA IGLESIA

G茅nesis

La Comisi贸n Episcopal de migraciones, conscientes de las dimensiones que el problema del tr谩fico hab铆a adquirido en nuestra sociedad, cre贸 en octubre de 1967, la Direcci贸n Nacional del Apostolado de la Carretera.

El 12 de octubre de 1991, se constituy贸 la Di贸cesis de Getafe, esta nueva realidad hace que se tenga que crear la infraestructura m谩s elemental de la Di贸cesis, entre ellas el Apostolado de la Carretera.

La Delegaci贸n Diocesana de Pastoral de la Carretera es un servicio que la Di贸cesis tiene para alentar el anuncio y la vivencia de la fe cristiana de los profesionales, conductores, peatones y viajeros, en el uso de la v铆a p煤blica y los veh铆culos que est谩n generando una nueva forma de convivencia y de relaciones humanas y que gen茅ricamente conocemos como Seguridad Vial.

Naturaleza

Es un servicio eclesial, encomendado por el Sr. Obispo. El delegado act煤a en nombre y representaci贸n de la Di贸cesis, en comuni贸n con las orientaciones pastorales de la misma (Plan Diocesano de Pastoral)

Nace del reconocimiento expl铆cito o impl铆cito de evangelizar un campo concreto, en este caso el mundo del tr谩fico. Expresa y alienta la preocupaci贸n de la Iglesia ante esta realidad humana.

Parte de la convicci贸n de que el anuncio y la acogida honesta del Evangelio, tambi茅n en el Tr谩fico, es fuente de procesos humanizados.

Es una realidad din谩mica, y nunca mejor dicho, pues el tr谩fico plantea nuevos retos para la evangelizaci贸n.

Tiene una persona al frente, pero quiere trabajar con un equipo estable de seglares y profesionales.

Respuesta de la Iglesia al Fen贸meno del Tr谩fico

Podemos constatar la realidad de esta respuesta en los distintos Documentos de la doctrina de la Iglesia, tanto en los discursos de los Papas como en las Pastorales de los Obispos. Los Papas que abordaron con abundancia y en profundidad el tema del tr谩fico fueron P铆o XIII y Pablo VI.

La Constituci贸n sobre la Iglesia en el mundo actual (Gadium et Spes n掳 30) habla expresamente de este problema, aparte de otras Comunicaciones Pastorales de los Obispos.

Hay dos documentos muy significativos de los Episcopados Belga y Espa帽ol que marcan un hito en este problema, la Carta Pastoral de los Obispos de B茅lgica al clero de sus Di贸cesis sobre la Moral de la Circulaci贸n Vial (15/1/1966) y la Exhortaci贸n Pastoral de los Obispos Espa帽oles titulado “Esp铆ritu Cristiano y tr谩fico” (21/5/1966) que entre otras cosas dec铆a:

“Por nuestra parte nos proponemos, a trav茅s de la Direcci贸n Nacional del Apostolado de la Carretera, que hemos creado recientemente, dar una respuesta cristiana m谩s amplia a este fen贸meno sociol贸gico tan importante y tan vasto.”

Los Obispos de la Comisi贸n Episcopal de Migraciones se帽alan la tarea de este Apostolado cuando dicen que abarca especialmente dos campos:

el Ministerial, el orden de facilitar los servicios sacerdotales a los usuarios de la carretera, tanto en la pastoral ordinaria como en casos de accidente.

El Apost贸lico, con todos los usuarios de la carretera. Nuestra atenci贸n tiene presentes de manera especial a los conductores profesionales, por el ejemplar alarde de sentido de responsabilidad, de esfuerzo y virtudes humanas con que van sembrando a diario todos sus caminos.

Y esta labor abarca tambi茅n a cuantas prestan servicio en la carretera: hosteler铆a, gasolineras, servicios de tr谩fico, auxilio en carretera, obras p煤blicas, cl铆nicas de urgencias, talleres… Todos ellos est谩n afectados por unas circunstancias y necesidades pastorales peculiares y comunes, y juzgamos preciso cumplir en este caso el mandato conciliar de tener especial solicitud con aquellos fieles que por circunstancias de la vida no pueden disfrutar suficientemente de la atenci贸n pastoral com煤n y ordinaria de los p谩rrocos o carecen totalmente de ella. (Conc.Vaticano II, Decreto Christus Dominus, n掳 18)

Finalmente, ser谩 misi贸n de esta obra llevar a cabo una labor formativa que despierte en los fieles el sentido de responsabilidad cristiana de cara al tr谩fico y sus problema:: (n潞 19). Desde el a帽o 1967 en que naci贸 esta obra, como es l贸gico, ha ido madurando, se ha abierto a campos m谩s amplios y ha tratado de dar respuesta a los nuevos retos que van surgiendo. Hemos de dejar constancia que la realidad del problema del tr谩fico es constante, no s贸lo por los muertos en accidentes, sino tambi茅n por los problemas laborales y familiares que genera, principalmente los profesionales, viajeros y peatones. La siniestralidad es uno de los temas que m谩s preocupa a la Pastoral de la Carretera como lo demuestra las jornadas de Responsabilidad en el Tr谩fico que se promueve todos los a帽os en el mes de julio y Navidad. Siempre tiene presente esta inquietud, pero no se agota ah铆 todos sus objetivos: quiere que la carretera sea un lugar de encuentro con Dios y con los hombres, se trata de vivir nuestra fe en esta realidad.

Misi贸n formativa y conciencia 茅tica

El tr谩fico es un problema social y la opini贸n com煤n est谩 de acuerdo en que no bastan las soluciones de imposici贸n normativas, el temor a la sanci贸n que ciertamente puede y debe coadyuvar. Se precisan soluciones morales que conlleven a un aut茅ntico rearme moral: toda la sociedad para vivir necesita una base moral en sus miembros. Esto es, personas con actitudes y disposiciones fundamentales en aquello que m谩s 铆ntimo e intransferible posee el hombre: su voluntad como centro de decisiones libres. De estas actitudes brotar谩n los comportamientos y actuaciones de cada persona. Con absoluta responsabilidad y autonom铆a.

Seg煤n los expertos la mayor parte de los accidentes se debe a factores humanos, por lo tanto la batalla ha de librarse en el campo formativo, y como una oferta a los conductores j贸venes, pues representan ellos un grupo de alto riesgo: aproximadamente el doble que el resto de los conductores. Somos conscientes de la existencia de condicionantes negativos externos que acechan al joven: el clima social agresivo en que vivimos, el vac铆o de valores que le invade, el todo vale, hago de mi vida lo que me viene en gana, y unido a este c煤mulo de circunstancias adversas s贸lo dejamos constancia de uno de los temas m谩s graves de nuestra civilizaci贸n: el submundo de alcohol y de las drogas, cuya incidencia en la conducci贸n juvenil es dram谩tica.

Aportaci贸n de la Iglesia

En principio y despu茅s de lo dicho, es l贸gico que la Iglesia se preocupe del tr谩fico, por imperativo de humanidad y con m谩s fuerza a煤n en virtud de postulados evang茅licos. Y as铆 lo hizo desde el primer momento en que la carretera salt贸 a la historia contempor谩nea como fen贸meno de primer rango, con su formidable incidencia positiva y tambi茅n con sus riesgos.

La Iglesia despliega su actividad en una doble direcci贸n: Pastoral y Moral, esta real preocupaci贸n y compromiso la lleva a cabo con su doctrina y su organizaci贸n operativa.

Su doctrina: los documentos y Decretos ya mencionados.

Operativa: con acciones pastorales, Campa帽as Nacionales de Sensibilizaci贸n, jornadas y cursillos de promoci贸n laica, encuentros con agentes (sacerdotes y seglares) a nivel de cada regi贸n,

Especialmente con los j贸venes tiene en marcha la difusi贸n pedag贸gica de temas catequ茅ticos: dos para ni帽os de 10 a 13 a帽os “Ama la Vida” y “T茅cnica s铆 pero al servicio la vida” y Aprender a conducir y a conducir en la vida”.

Son temas ocasionales, para ser impartidos dentro del plan de formaci贸n integral, con el fin de reflexionar desde la fe sobre el tr谩fico.

En algunas di贸cesis se hacen ensayos con los j贸venes de un posible voluntariado al servicio de esta causa.

Y nuestra esperanza esta puesta, sobre todo, en los grupos de confirmaci贸n de nuestras comunidades cristianas y movimientos juveniles, hermandades y cofrad铆as.

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