Di贸cesis de Getafe

Bienvenidos a la di贸cesis m谩s joven de Europa

Viernes, 30 Julio 2010 Santos: Pedro Cris贸logo, Abd贸n, Sen茅n, Gerardo, Germ谩n, Julita, M谩xima, Donatila, Segunda, S茅ptimia, Augusta, m谩rtires; Leopoldo de Castellnuovo, Terencio, confesores; Silvano, eremita; Imeterio, monje.

Homil铆a

La Virgen Mar铆a ante el tercer milenio

Comentario al Magnificat Lc 1, 39-55

Estimados hermanos en Cristo.

En este d铆a solemne dedicado a la Virgen Mar铆a, Ntra. Sra de los Angeles; nos unimos a la Iglesia que peregrina como Pueblo de Dios en estas tierras. La Iglesia, en esta determinada 茅poca hist贸rica, se prepara al tiempo oportuno que significa los dos mil a帽os de la Redenci贸n. Este tiempo nuevo al que estamos invitados es la hora de Mar铆a, es el tiempo de un nuevo Pentecost茅s que ella preside con su oraci贸n y patrocinio.

El n煤mero 2000 podr铆a fascinarnos, la imaginaci贸n es tentada y mucho nos tememos que la conmemoraci贸n del final de un milenio ser谩 protagonizado por los agoreros de cat谩strofes y por los brillos comerciales de productos superfluos. El fin de todo un milenio, pese a los grandes cambios t茅cnicos y de bienestar para una parte de la poblaci贸n humana, no deja de ofrecernos un tono triste meditativo ante la secuela de v铆ctimas, de desigualdades. Este final de milenio es una hora oportuna en la cual se nos llama a la corresponsabilidad (TM36) de los cristianos, a pedir perd贸n a los hombres por las divisiones que s贸lo los grandes esp铆ritus, como la Virgen Mar铆a, verdaderamente libres y llenos de Dios logran colmar (TM34) y por otra parte establece para nosotros aquel ir a la fuente de Dios que apaga la sed del hombre.

La demarcaci贸n y el c贸mputo del tiempo en las sociedades humanas no deja de ser artificial. Aquella referencia a las elipsis de los planetas, a los ciclos estacionales con los cuales se determinan los calendarios son s贸lo en marco donde el ser humano fija sus fechas m谩s significativas. En la pr贸xima celebraci贸n de un milenio que entra, seg煤n el calendario gregoriano, estamos invitados a considerar los 2000 a帽os de la Redenci贸n o de la Encarnaci贸n de nuestro Se帽or Jesucristo en la Virgen Mar铆a; esta es la novedad del tiempo, no vac铆o y significativo; Dios se ha hecho presente de una manera impensada y llena de un don al que por si solo la humanidad no puede acceder. Dios mismo, haci茅ndose carne, sale al encuentro de las inquietudes del coraz贸n del hombre. S贸lo cuando los humanos, atra铆dos por la luz del Esp铆ritu, se abren a la presencia de Dios en el tiempo la historia puede ser cambiada.

Hemos escuchado proclamar en el evangelio el c谩ntico nuevo de la Virgen Mar铆a 鈥減orque ha mirado la humildad de su sierva; desde ahora me llamar谩n dichosa todas las generaciones鈥. La devoci贸n que los cristianos de esta di贸cesis de Getafe profesan por la Virgen de los Angeles es una demostraci贸n continua de la presencia activa del Esp铆ritu de Dios que levanta profetas y amigos de Dios en el pueblo y se帽alan los acontecimientos que son dignos del hombre. La advocaci贸n humilde a la Virgen de los Angeles nos recuerda aquella desconocida del Evangelio que se acerc贸 a Jes煤s solicitando la salud: 鈥淛es煤s le dijo: -Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de m铆. La mujer al verse descubierta, se acerc贸 toda temblorosa y, ech谩ndose a sus pies, cont贸 delante de todos por qu茅 lo hab铆a tocado y c贸mo hab铆a quedado curada en el acto. El le dijo: -Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz.鈥 (Lc. 8,46-48). Como dice Redemptoris Mater (n潞20) de Juan Pablo II 鈥渟e puede decir que aquella mujer an贸nima ha sido la primera en confirmar inconscientemente aquel vers铆culo prof茅tico del Magnificat de Mar铆a y dar comienzo al Magn铆ficat de los siglos鈥

Ante la actual frialdad relacional en esta sociedad humana de hombres y mujeres, que parecen sin rostro, que cumplen determinadas funciones muchas veces alejadas de actitudes dignas y 茅ticas que caracterizan al ser humano; es el canto de alegr铆a de Mar铆a, en el Evangelio, el que nos da el indicativo de la importancia del 鈥渇uturo de Dios鈥 preparado con su Encarnaci贸n. En su canto Mar铆a nos dice de una esperanza que reposa en el Dios misericordioso, en el Dios de la otra-justicia frente a la desigualdad humana, 鈥淒ependiendo totalmente de Dios y plenamente orientada hacia El por el empuje de su fe, Mar铆a, al lado de su Hijo, es la imagen m谩s perfecta de la libertad y de la liberaci贸n de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misi贸n 鈥 (RM 37).

Mar铆a es esa mujer del pueblo desconocida para las cr贸nicas oficiales y de los poderes, pertenece a aquel resto del Pueblo de Israel, entre los humildes de la tierra, que hab铆a permanecido fiel a la promesa 鈥渃omo lo hab铆a prometido a nuestros antepasados a favor de Abrah谩n鈥 (Lc. 1,55). Mar铆a es la mujer alegre: -鈥漰roclama mi alma la grandeza del Se帽or, se alegra mi esp铆ritu en Dios mi salvador鈥. Este canto nuevo nos dice de su disponibilidad al servicio; viaja a la monta帽a para ayudar a su prima Isabel que va a dar a luz , se brinda a aquellos an贸nimos novios de la vecina Can谩 de Galilea, emerge de su silencio junto al Hijo martirizado. Es la mujer fuerte que conoci贸 la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio. Por ello la Virgen Mar铆a canta la acci贸n de Dios 鈥渜ue dispersa al soberbio, derriba del trono a los poderosos y a los ricos despide sin nada鈥 (cf. Lc.1,52-54).

Ante el tercer milenio, nos preparamos, por ello, a un a帽o jubilar que ha de ser como una 鈥減rofec铆a del futuro鈥 (TM 13) en el restablecimiento de la justicia social (TM13). Si hemos de mirar adelante no podemos dirigir nuestro coraz贸n como lo dirigimos nuestra a la Virgen Mar铆a sino pidiendo que la reconciliaci贸n gane nuestro coraz贸n, que las esclavitudes y dependencias a las que se ve sometido el hombre de la calle han de ser disueltas y la tierra ha de volver a los que no tienen parte en ninguna herencia (cf. TM 12). El Papa Juan Pablo II ha propuesto en este fin del milenio un gesto oportuno, en el que los pa铆ses ricos condonen la deuda cr贸nica a los pa铆ses colonizados del tercer mundo.

Nada se opone, sino que todo confluye en la fe al amor por los indefensos de la tierra. Por ello la Virgen Mar铆a ha ganado el coraz贸n de los fieles. Esta ciudadan铆a ha invocado con esperanza el patrocinio de la Virgen de los Angeles seg煤n consta desde 1612 a la Virgen Mar铆a en la enfermedad, las plagas, o la sequ铆a.

Seg煤n la tradici贸n la Beata Virgen Mar铆a: 鈥淣uestra Se帽ora de los Angeles鈥 est谩 unida al Cerro junto al camino que de Madrid se dirige al Sur de la pen铆nsula. Muchos viajeros desviaban su camino para subir en breve al Cerro para orar y acercarse a alguien tan familiar como la Virgen Mar铆a; all铆 encontraban la luz del Evangelio que dirig铆a sus pasos, junto a Mar铆a鈥.

Las ciudades del sur de esta provicia, en su reciente historia, han acogido a un pueblo viajero que ha decidido quedarse aqu铆, buscando hermandad y subsistencia. Muchos han reconocido en esta imagen, que hoy veneramos, la devoci贸n de sus padres y de su tierra, han reencontrando en ella su identidad. Como dice el c谩ntico de Mar铆a: 鈥淒ios hace proezas con su brazo, enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes鈥. De la misma manera que la Virgen de los Angeles aglutina a las gentes que vienen de lejos, tendamos nuestra mano de fraternidad, y preparemos ese futuro de Dios y de alegr铆a haciendo de esta tierra un lugar de aceptaci贸n, de acogida donde haya un pedazo de pan y trabajo para todos, donde ni帽os y j贸venes encuentren una identidad gracias al calor de un hogar. La fe que hace de Mar铆a una mujer fuerte y viajera en el servicio as铆 nos lo pide.

Oh Virgen, Madre de Dios llena de gracia: El emmanuel que llevaste es el fruto de tu vientre. Tu pecho materno aliment贸 a todos los hombres. Est谩s por encima de toda alabanza y de toda gloria. Salve, Madre de Dios, alegr铆a de los 谩ngeles. Superas en plenitud de gracia las promesas de los profetas. El Se帽or est谩 contigo, t煤 diste el d铆a al Salvador del mundo. (Liturgia Oriental)

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