El obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño, presidió la celebración del sacramento de la Confirmación en el Colegio Nuestra Señora, en Valdemoro, en un encuentro que reunió a la comunidad educativa y a las familias del centro.
La ceremonia se enmarca dentro de los actos programados en el marco de la visita pastoral de los obispos a la parroquia Nuestra Señora del Pilar de la localidad. En esta ocasión, Mons. Avendaño estuvo acompañado por el párroco, Jorge Revuelta; el vicario parroquial, Juan Carlos Pérez Ruíz; el capellán del colegio, Francisco Fernández Perea; algunos sacerdotes del arciprestazgo; los monaguillos; la comunidad de religiosas; las 23 alumnas que recibían el sacramento y sus familiares.
Antes de la celebración, el obispo auxiliar mantuvo un diálogo preparatorio con las jóvenes, explicándoles la importancia y el significado del sacramento que iban a recibir, así como los dones que otorga el Espíritu Santo: «sabiduría, fortaleza, ciencia, piedad, consejo, temor de Dios, entendimiento».
Durante la homilía, Mons. Avendaño recordó también a la asamblea el sentido del sacramento que se celebraba: «van a recibir la plenitud del Espíritu Santo» y subrayó el papel de la familia y la comunidad: «los padres, padrinos y familiares que están aquí las depositan en el seno de la Iglesia».
Fuerza transformadora del Espíritu Santo
El obispo insistió además en la fuerza transformadora del Espíritu Santo: «la lectura de los Hechos de los Apóstoles nos dice que los apóstoles vieron unas lenguas de fuego y se llenaron de Espíritu Santo. ¡Así será ahora aquí!». Destacó la responsabilidad de responder a la llamada de Dios: «que cada una haya dicho al oír su nombre: “aquí estoy, Señor” sobrecoge. Como la Virgen. Y saben lo que dicen porque lo han rezado. ¿Qué querrá Dios de cada una de vosotras? Vamos a pedirle la sabiduría que necesitáis».
La homilía incluyó consejos sobre la vida cristiana cotidiana, la oración y el servicio a los demás: «no descuidéis la oración. Es el pulmón de la Iglesia. Lo primero que hago al despertar, es decir: “Señor, Tú eres el amor de mi vida”».
❝ ¿Qué querrá Dios de cada una de vosotras?
José María Avendaño Perea
También animó a las jóvenes a desarrollar un espíritu misionero y la amistad basada en Jesucristo: «Ayudad a las que tienen más dificultades en asignaturas concretas. Y sed buenas amigas. “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. El mejor amigo es Jesucristo. Visitadle en el sagrario», aconsejó el obispo auxiliar.
Finalmente, Mons. Avendaño recordó la importancia de la familia y la comunidad religiosa: «y cuidad a vuestros abuelos, que no sobren nunca en casa. Dan un gran testimonio. Rezad por las religiosas» y concluyó la homilía pidiendo la intercesión de la Virgen.