La diócesis de Getafe vive un año lleno de gracia y celebración con la conmemoración de tres importantes Años Jubilares, que invitan a toda la comunidad a renovar la fe y a profundizar en la oración. Además, supone acercarse a Dios a través de la espiritualidad de distintos carismas religiosos: las carmelitas descalzas; las religiosas concepcionistas franciscanas y la comunidad franciscana.
Año Jubilar en el Carmelo del Cerro de los Ángeles
El próximo viernes 30 de enero, a las 19:00 horas, en la iglesia del convento del Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora de los Ángeles de las carmelitas descalzas, se celebrará la misa solemne que dará inicio al Año Jubilar conmemorativo del centenario de la fundación del Carmelo del Cerro de los Ángeles.
La eucaristía será presidida por el obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, y están invitados todos los sacerdotes que deseen celebrar este acontecimiento tan especial para la comunidad carmelita.
Este año 2026 se cumplen cien años desde que Santa Maravillas de Jesús y sus hermanas comenzaron su vida carmelitana bajo la inspiración del Sagrado Corazón de Jesús en este emblemático lugar. En octubre de 1926 se celebró por primera vez la Fiesta de Cristo Rey en esta iglesia, con la esperanza de que este monasterio fuera un hogar espiritual para muchas almas.
Para honrar este centenario, el Santo Padre León XIV ha concedido a las carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles un Año Jubilar que se extenderá del 1 de enero al 31 de diciembre de 2026. Este evento permitirá a los fieles ganar la indulgencia plenaria, cumpliendo los requisitos que establece la Iglesia: participar en la eucaristía y la penitencia, y rezar por las intenciones del Papa.
Para la superiora del convento, la Madre Lourdes del Sagrado Corazón de Jesús: «es un acontecimiento muy importante, como lo fue para nuestra Madre Santa Maravillas de Jesús, porque pudo instalarse definitivamente en el convento del Cerro de los Ángeles. Hasta ese momento vivía en Getafe».
«Por eso nosotras, como ella, lo consideramos el momento definitivo de nuestra vida de carmelitas en este monasterio a los pies del Corazón de Jesús. Así se lo pidió a nuestra Madre Maravillas: “Quiero que tú y esas otras almas escogidas de mi Corazón me hagáis una Casa donde tenga mis delicias. España se salvará por la oración”».
Actualmente, la comunidad está formada por 20 religiosas, con edades comprendidas entre los 22 y 94 años, la mayoría jóvenes, lo que demuestra que el Espíritu Santo sigue renovando las vocaciones a la vida consagrada en la diócesis de Getafe.
«Este aniversario supone para nosotras, para la Orden y para la diócesis un año de gracias y bendiciones del Señor que nos acercarán más a Él y acrecentarán nuestra fe», añade la Madre Lourdes.
Año Jubilar de las Concepcionistas Franciscanas de Aranjuez
Con motivo del 50.º aniversario de la canonización de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de las concepcionistas franciscanas, la Santa Sede ha concedido un Año Jubilar que se extenderá del 1 de enero al 31 de octubre de 2026. En la diócesis de Getafe, se celebrará de manera especial en el monasterio que estas religiosas tienen en Aranjuez.
Durante este tiempo, los fieles podrán acercarse hasta allí para participar en celebraciones eucarísticas y encuentros espirituales, vivir la espiritualidad de la Inmaculada Concepción que caracteriza a las religiosas y ganar la indulgencia plenaria, cumpliendo los requisitos marcados por la Iglesia.

Destacan las concepcionistas y su Madre abadesa Sor María Sacramento que «para todos los monasterios de nuestra Orden, es oportunidad para volver el corazón agradecido a Dios, que dio a la Iglesia el regalo de Santa Beatriz».
«Son muchas las hermanas que en estos siglos de existencia de la Orden han seguido a Cristo en esta forma de vida y que han permanecido fieles a la llamada recibida, con la confianza puesta en Dios y en una vida escondida de entrega fraterna y de servicio», añaden.
Es, por tanto, «un tiempo de gracia, un tiempo para dejarnos interpelar por el Señor y renovar nuestro propio camino en el seguimiento a Cristo, descentrándonos de nosotras mismas para poner mente y corazón en el Señor. Además, este año nos servirá para dar a conocer a nuestra Santa Fundadora, no siempre conocida por todos los que vienen a nuestra iglesia».
Año Jubilar Franciscano
Asimismo, la diócesis se suma a la Iglesia universal en la celebración del 800.º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís, con un Año Jubilar que tendrá lugar del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027. El Papa León XIV ha convocado esta celebración para toda la familia franciscana: frailes menores, conventuales, capuchinos, clarisas y comunidades que siguen el carisma de San Francisco.
En la diócesis celebrarán este jubileo la parroquia franciscana de San Pedro Bautista, en Alcorcón, y la parroquia dedicada a San Francisco y Santa Clara de Asís, en Fuenlabrada, así como las comunidades franciscanas que hay en Chinchón, Cubas de la Sagra, Pinto y Valdemoro.
Para el franciscano P. Juan Pedro Ortega, párroco en San Pedro Bautista, «el octavo centenario del tránsito de nuestro padre San Francisco es, para la familia franciscana, un tiempo de profunda memoria agradecida, conversión y renovación del carisma. No se trata solo de recordar su muerte, sino de contemplar su paso a la Vida, como culminación de una existencia vivida en total conformidad con Cristo pobre y crucificado».
Por su parte, para el párroco de Fuenlabrada, Gustavo Gutiérrez: «un Año Jubilar Franciscano no es solo una conmemoración, sino una oportunidad de conversión, renovación espiritual y misión».
«Supone, ante todo, volver al corazón del carisma franciscano: vivir el Evangelio con sencillez, alegría y cercanía a los más pobres. San Francisco no fue un hombre de teorías, sino de vida concreta, y este año nos invita a preguntarnos cómo somos hoy una parroquia más humilde, más fraterna y más abierta», añade Gutiérrez.

«También es un tiempo de gracia y reconciliación. Jubileo significa misericordia: abrir espacios para el perdón, la escucha, la acogida y la paz dentro de la comunidad. No solo mirar al pasado, sino dejar que el Señor nos renueve por dentro», destaca el párroco, subrayando que «supone cuidar la fraternidad parroquial: que la parroquia no sea solo un lugar donde se va, sino una familia donde se comparte, se acompaña y se sirve».
«Y finalmente, es una llamada a vivir con más fuerza la alegría cristiana. Francisco enseñó que seguir a Cristo no es tristeza, sino gozo, incluso en medio de las dificultades», concluye.