Con motivo de la fiesta de san Juan Bosco, que se celebra el 31 de enero, y de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que tendrá lugar el 2 de febrero y que reunirá a más de 500 religiosos y religiosas de la diócesis de Getafe, la presencia salesiana vuelve a ponerse en primer plano como una realidad viva y comprometida con los jóvenes y las familias.
En la diócesis de Getafe, los salesianos están presentes en el Colegio Loyola de Aranjuez, así como en las parroquias de María Auxiliadora de Fuenlabrada y Cristo Liberador de Parla, donde desarrollan una intensa labor pastoral, educativa y social, siguiendo el carisma de su santo fundador, Don Bosco.
Para Francisco Javier Zapata, párroco de María Auxiliadora de Fuenlabrada «Don Bosco es un santo del siglo XIX, pero muy actual, porque tiene dos centros fundamentales: Dios y los jóvenes», explica el religioso. El quiso transmitir a la Iglesia «el amor de Dios llevado a los jóvenes para que sean felices», a través de la educación, el respeto, la libertad y el acompañamiento cercano.
Uno de los pilares de su propuesta educativa es el llamado sistema preventivo, que se basa en «la razón, la religión y el amor». Frente a modelos represivos de su tiempo, Don Bosco apostó por adelantarse a los problemas acompañando a los jóvenes desde la cercanía. «Él se preguntaba si esos muchachos que veía en la cárcel no estarían allí si alguien se hubiera preocupado de ellos antes», recuerda Zapata.
El carisma de San Juan Bosco más allá de la parroquia
En la diócesis de Getafe, esta pedagogía se concreta en una estructura que va más allá de la vida parroquial. «La parroquia es el centro, pero junto a ella están la plataforma social y el centro juvenil», señala el párroco. A través de estos espacios se acompaña a niños, adolescentes y jóvenes, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de dificultad, con apoyo educativo, formación sociolaboral y actividades de tiempo libre.

La celebración de San Juan Bosco se vive estos días con intensidad en las obras salesianas. En Fuenlabrada, la comunidad ha preparado la fiesta con un triduo, encuentros formativos y actividades en la plataforma social y el centro juvenil, que culminarán con la Eucaristía de la familia salesiana el sábado por la tarde. «Nos juntamos todos: la comunidad salesiana, los cooperadores, la Asociación de María Auxiliadora con laicos comprometidos con este carisma y los Hogares Don Bosco de matrimonios y familias, renovando nuestro compromiso y nuestra vocación», explica Zapata.
Una presencia de vida consagrada
Esta celebración enlaza con la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que en la diócesis celebraremos el lunes 2 de febrero, fiesta de la presentación del Señor en el templo, con una eucaristía a las 17:00 horas, en la Catedral Santa María Magdalena. Esta jornada nos recuerda el «valor de los carismas en la Iglesia diocesana, nosotros somos una presencia de vida consagrada en la diócesis», afirma el sacerdote, subrayando el servicio que los salesianos prestan desde su identidad propia.
En su testimonio vocacional, Francisco Javier Zapata reconoce que lo que le atrajo desde joven fue «la entrega, el cariño y la cercanía de los salesianos», una manera de vivir el Evangelio marcada por «la amabilidad, la dulzura y la comprensión», al estilo de san Francisco de Sales y de Don Bosco.
La fiesta de San Juan Bosco y la Jornada de la Vida Consagrada se convierten así en una oportunidad para agradecer y visibilizar la labor de los salesianos en la diócesis de Getafe, «una presencia que sigue acompañando a generaciones de jóvenes y familias desde la educación, la fe y el compromiso social», concluye el párroco de María Auxiliadora de Fuenlabrada.
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