La iglesia del convento del Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora de los Ángeles, de las carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles, acogió en la tarde del viernes 30 de enero de 2026 el inicio del Año Jubilar que el Papa León XIV ha concedido a la comunidad con motivo del centenario de su fundación por santa Maravillas de Jesús.
La celebración estuvo presidida por el cardenal arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y concelebrada por el obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, junto al provincial de las Carmelitas Descalzas, el P. Francisco Sánchez Oreja.
Asistieron también el canciller secretario, Francisco Armenteros, encargado de la lectura de la bula y del decreto del Jubileo; el vicecanciller, Guillermo Fernández; el vicario episcopal para el Cerro de los Ángeles, Manuel Vargas; el vicario episcopal para la Vida Consagrada, Ramón García Saavedra, así como delegados y sacerdotes de la diócesis.
A la celebración también se unió un gran número de familiares, amigos y benefactores de las carmelitas y fieles devotos seguidores de su carisma.
Tiempo privilegiado de gracia y misericordia
En su homilía, el cardenal Rouco Varela expresó su agradecimiento a los presentes y subrayó el profundo significado espiritual del Año Jubilar, recordando que los jubileos en la vida de la Iglesia son siempre «una llamada a la conversión y a la renovación del sí a Dios».
«La vida del hombre y la historia de la humanidad pueden leerse como una historia del sí a Dios o del no a Dios. Mantener ese sí a lo largo de toda la vida es nuestra gran tarea», afirmó.
En este sentido, explicó que el Jubileo ofrece a los fieles un tiempo privilegiado de gracia y misericordia, en el que la Iglesia invita a volver al corazón del Evangelio: «los jubileos nos llaman a priorizar ese sí a Dios, ofreciéndonos el tesoro de gracia y de amor que la Iglesia ha acumulado a lo largo de los siglos y que se nos concede de un modo especial a través de la indulgencia».

El cardenal destacó también la figura de santa Maravillas de Jesús y el sentido de la fundación del monasterio hace cien años, en un lugar tan significativo como el Cerro de los Ángeles, junto al monumento al Sagrado Corazón, a quien tanto amaba. Recordó que la santa quiso que este convento fuera un espacio de oración constante y de intercesión por España: «Desde este lugar, santa Maravillas deseó que se renovara sin cesar el sí al corazón de Cristo, no solo para quienes venían a orar aquí, sino también para pedir por España».
Aludiendo al contexto histórico en el que nació el monasterio, Rouco Varela evocó los momentos de fuerte secularización y de persecución religiosa vividos en Europa y en España durante el siglo XX, marcados por ideologías que negaban a Dios, y señaló la vigencia de esta llamada en la actualidad: «ayer como hoy, el gran desafío es no perder el sí a Dios, no perder el sí al corazón de Cristo».
Un Jubileo para amar al Señor
En la parte final de su homilía, el purpurado puso el acento en la espiritualidad carmelitana y en la figura de santa Teresa de Jesús, a quien presentó como una de las grandes respuestas de España a la llamada del Señor y como una referencia permanente para la Iglesia: «santa Teresa de Jesús ha configurado la historia espiritual de la Iglesia como pocas figuras, mostrando que toda renovación auténtica comienza en el encuentro personal con Cristo». «Vivid este jubileo con el mismo amor con que santa Teresa amó al Señor», insistió.

Recordó asimismo el papel decisivo de la Virgen María en el misterio de la fe y concluyó invitando a vivir el Año Jubilar como un tiempo de gracia y de acción de gracias: «pidamos que el sí a Cristo de España no se pierda. Que este jubileo sea para todos un verdadero don del Señor, un tiempo de conversión, de esperanza y de acción de gracias en la Eucaristía».