En el marco de celebración de la Jornada Mundial contra la Trata de Personas, la Delegación de Migraciones ha organizado una vigilia de oración y reflexión que tendrá lugar en Getafe y estará presidida por el vicario episcopal para la Pastoral Caritativa y la Acción Social, Aurelio Carrasquilla.
El encuentro, que tendrá lugar el próximo 19 de febrero, a las 18:00 horas, en la parroquia Santa Teresa de Jesús, en Getafe, tendrá presente la memoria de santa Josefina Bakhita, símbolo de esperanza para quienes han sufrido la esclavitud y la explotación.
La trata de personas, una herida global
Bajo el lema «La paz comienza con la dignidad: un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas», la vigilia quiere poner el foco en la estrecha relación entre la defensa de la dignidad humana y la construcción de una paz auténtica. En un contexto internacional marcado por conflictos y guerras, los organizadores subrayan que «no puede haber paz verdadera mientras persistan formas de explotación que reducen a la persona a objeto o mercancía».
«La trata de personas, —recuerdan —, es una herida global que afecta especialmente a mujeres, niños y niñas, muchas veces migrantes o personas desplazadas. Las víctimas sufren explotación en múltiples formas, desde el trabajo forzoso y la explotación sexual hasta la servidumbre, el matrimonio forzado, la utilización para la comisión de delitos e incluso la extracción de órganos».
La vigilia contará con la presencia de la delegada diocesana de Migraciones, Ana Judith López, y será un espacio de oración y compromiso comunitario para denunciar esta grave vulneración de los derechos humanos y renovar el propósito de trabajar por la erradicación de la trata.
Durante la celebración se evocarán también las palabras pronunciadas por el Papa León XIV en su primera bendición Urbi et Orbi, el 8 de mayo de 2025: «¡La paz esté con todos ustedes! (…). Esta es la paz de Cristo resucitado: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente» , y se encenderán distintas velas por la paz en los diferentes continentes
Desde esa convicción, la comunidad diocesana se unirá a la Iglesia universal para orar por la paz y por la restauración de la dignidad de todas las personas víctimas de trata.