Mons. Ginés García Beltrán, en su intervención semanal en el programa de la diócesis ‘El Espejo’, que se emite los viernes a las 13:35 horas en la cadena COPE (frecuencias 101.0, 92.2 y 90.5 FM), ha reflexionado sobre la exigencia de la caridad cristiana de custodiar la dignidad y la buena fama de cada persona. Ha subrayado que «especialmente en un contexto social marcado por la rapidez de la información y los juicios precipitados, contra los que ha alertado a los oyentes».
El obispo ha recordado que «la caridad cristiana exige siempre reconocer y custodiar la dignidad inviolable de cada persona, porque en cada ser humano brilla la imagen de Dios». Ha subrayado que el respeto no puede reducirse a una mera cordialidad superficial, sino que implica «una actitud profunda que orienta nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestra manera de relacionarnos».
Mons. García Beltrán ha insistido en que «la dignidad no es algo que otorgamos, es un don previo escrito por el Creador en el corazón de cada hombre y mujer», de modo que la caridad —entendida como el amor de Dios actuando en nosotros— impulsa a un trato que «no humilla, no desprecia y no utiliza».
La reputación, un bien sagrado
El obispo ha puesto el foco de manera especial en la reputación, al afirmar que «la tradición cristiana ha considerado que la reputación es un bien sagrado, porque forma parte de la identidad y del reconocimiento social de cada uno». En este sentido, ha advertido que «dañarla injustamente es herir a la persona en algo muy profundo» y ha recordado que el mandamiento de no levantar falsos testimonios es «una llamada a vivir en la verdad, a hablar con rectitud y a evitar toda palabra que pueda destruir injustamente».
En un contexto social marcado por la inmediatez y la difusión masiva de contenidos, ha alertado de los riesgos de la precipitación: «una frase mal dicha, un comentario irreflexivo o una acusación sin fundamento pueden arruinar la vida de alguien». Frente a ello, ha animado a discernir antes de hablar y a preguntarse «si lo que decimos construye o destruye», teniendo presente que «detrás de cada hombre hay una historia, una familia, un corazón que siente».
Asimismo, ha defendido que «vivir la caridad en la verdad significa también tener el valor de defender la buena fama del otro, incluso cuando no está presente», y ha exhortado a renunciar «a la mentira, a la exageración, a la manipulación» para optar por «la transparencia y la justicia». «La verdad nunca es enemiga del amor, al contrario, lo sostiene y lo purifica», ha afirmado.
Finalmente, ha animado a que este compromiso con la dignidad y la verdad sea un signo visible de fe, recordando un reciente mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma: «vamos a abstenernos de las palabras que puedan herir al otro».
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