El obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño, presidió en la mañana del domingo 8 de marzo la misa de clausura de la visita pastoral en la Parroquia Natividad de Nuestra Señora de San Martín de la Vega.
Acompañado por el párroco, Jesús Úbeda, y por un gran número de fieles, el obispo destacó en su homilía la importancia de la visita pastoral en la localidad: «Hemos venido a “estar”, no como en la visita del médico, sino a “estar”».
El auxiliar explicó las lecturas del día, subrayando la misericordia del Señor ante el reclamo del pueblo de Israel y deteniéndose también en el encuentro evangélico de Jesús con la samaritana ante el pozo de agua.

Una semana de encuentros con la comunidad
«El obispo y yo hemos venido a este pozo para encontrarnos con los grupos de la parroquia, pero también con otras instituciones; hemos escuchado a padres, a niños, visitado colegios, nos hemos encontrado con profesores de Religión que tienen a 120 alumnos y otros que solo tienen seis, y también con los niños de Primera Comunión», explicó Mons. Avendaño.
«Estos pequeños –prosiguió– están conociendo la parábola del grano de mostaza, esa semilla pequeña como la del kiwi que después se convierte en un árbol enorme. Ese es el grano de mostaza que hemos visto en las clases de Religión, en la parroquia y en San Martín de la Vega».

«¿Qué la removió por dentro, a esta mujer, para reconocer al Mesías ante ella?», se preguntó el obispo auxiliar refiriéndose a la samaritana, añadiendo: «Estos días hemos visto conversiones de adultos en esta parroquia, personas que, como la samaritana, se han encontrado con Cristo».
«Lo importante –continuó– es que las personas se encuentren con Cristo. Nosotros, en esta visita pastoral, Mons. Ginés y un servidor, hemos venido para que se renueve ese fuego y para que todos puedan encontrarse con Él».
«Hemos venido a alentar, a compartir, a escuchar»
Parafraseando al Papa Francisco, Mons. Avendaño señaló haber percibido «mucha santidad de la puerta de al lado».
«Hemos visitado no solo a los grupos de la parroquia, sino también a las instituciones, a empresas, a tiendas de barrio que sobreviven aquí. Hemos conocido a muchas personas que trabajan en el cuidado de los demás, especialmente de los más pobres, para que no les falte nada. ¡Cuánta gente buena!», relató.
«Hemos venido en esta visita pastoral a alentar, a compartir, a escuchar y también a celebrar la santa misa, la Eucaristía donde Cristo entrega su vida por todos nosotros», añadió.

El obispo auxiliar recordó también la visita a los enfermos, a quienes llevaron la comunión: «Hemos visto con qué devoción rezan y reciben a Cristo».
Tras este recorrido por las diferentes realidades y encuentros mantenidos dentro y fuera de la parroquia, Mons. Avendaño quiso concluir su homilía encomendando los frutos de la visita bajo el amparo de la Virgen, en la advocación de la Natividad.