El encuentro, con motivo de la visita pastoral de los obispos de la diócesis al arciprestazgo de Valdemoro, participó el equipo de Pastoral Penitenciaria de la diócesis, La jornada estuvo marcada por la cercanía con los internos y el reconocimiento a la labor de los voluntarios que desarrollan su servicio en la prisión.
A su llegada al Centro Penitenciario Madrid III, el obispo fue recibido por un nutrido grupo de voluntarios junto a los capellanes. Le dieron la bienvenida el director del centro y el jefe de servicios, quienes le acompañaron durante todo el recorrido por las instalaciones.
La visita comenzó en el área de enfermería, donde García Beltrán pudo saludar a varios internos ingresados. Allí fue recibido por la subdirectora médica, quien le explicó el perfil y la situación de los reclusos atendidos en este espacio, así como las dificultades que presentan especialmente los enfermos mentales. Durante el encuentro, la responsable sanitaria agradeció también la labor y el apoyo que prestan los voluntarios de la capellanía en el acompañamiento a los internos.

Posteriormente, el obispo se dirigió a uno de los talleres productivos del centro, donde algunos internos realizan trabajos remunerados. El encargado del taller explicó detalladamente el funcionamiento de la actividad y el sistema de productividad que se desarrolla en este espacio.
La visita continuó en uno de los módulos donde un grupo de voluntarios lleva a cabo actividades de diálogo y formación humana y cristiana. Allí García Beltrán compartió un momento de conversación con los internos participantes, en su mayoría procedentes de distintos países de Hispanoamérica.
Esperanzas y dificultades
En el módulo terapéutico (UTE), donde cumplen condena internos que afrontan procesos de recuperación de las adicciones, pudo participar en una de las reuniones que cada miércoles anima Antonino, voluntario de la capellanía. Allí, los internos comparten libremente sus esperanzas, dificultades, avances y también las recaídas que pueden surgir en el camino. El obispo escuchó atentamente sus testimonios y se despidió dando ánimo para que continúen adelante con esfuerzo y esperanza, incluso cuando aparecen las caídas.
La jornada prosiguió en un aula del área sociocultural donde voluntarias de la Pastoral Penitenciaria realizan una actividad dirigida a internos mayores de 65 años. Muchos de ellos, además de cumplir condena, afrontan la incertidumbre sobre su futuro cuando recuperen la libertad.

En el diálogo posterior con los voluntarios, el obispo señaló que le había llamado especialmente la atención que los internos manifestaran esperar con ilusión la llegada de los miércoles, día en que se desarrolla esta actividad.
La visita concluyó en la capilla del centro penitenciario. Allí aguardaban los participantes en el taller «Vivir sin cadenas», un programa orientado a preparar a los internos para la vida en libertad. Algunos de ellos, tras cumplir condena, son acogidos en las casas de la asociación Entre Pinto y Valdemoro (EPYV).
El encuentro finalizó con una sencilla oración comunitaria para dar gracias a Dios por la visita y por el camino compartido. Por su parte, el obispo dirigió palabras de ánimo a los voluntarios de Pastoral Penitenciaria, agradeciendo su dedicación y cercanía con las personas privadas de libertad.