El obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño, presidió en la tarde del sábado 14 de marzo el Vía crucis de la diócesis por las calles de Getafe, que reunió a creyentes de distintos municipios, acompañando dos imágenes muy queridas por sus pueblos: Nuestro Padre Jesús Nazareno de Valdemoro y la Virgen de la Soledad, llegada desde Colmenar de Oreja. Ambas fueron escoltadas por sus hermandades y numerosos fieles que quisieron vivir juntos este acto de fe en plena Cuaresma.
En el marco de las iniciativas del tiempo de Cuaresma, Rosa Ramírez, presidenta de la Hermandad de la Soledad de Colmenar de Oreja, ha ofrecido en el Informativo diocesano en COPE —que se emite los domingos a las 9:45 horas en el 101.0, 92.2 y 90.5 fm— una reflexión sobre la importancia de este encuentro y el papel de las hermandades en la evangelización.
«Ha sido una alegría y un orgullo que hayan contado con la Virgen de la Soledad y que la gente haya podido verla y conocerla, sobre todo ahora que se acerca la Semana Santa», asegura.
Los preparativos para traer a la Virgen fuera de su pueblo implicaron semanas de trabajo y coordinación. Rosa destaca la labor de directivos, voluntarios y del Ayuntamiento: «hemos contado con la ayuda de muchas personas para trasladar la imagen y la carroza, y coordinar a todos los que han querido colaborar».
Acción solidaria y compromiso
La Virgen de la Soledad, copatrona de Colmenar de Oreja, representa «la figura de la madre y la fe que nos une como comunidad», señala Rosa Ramírez. Para ella, pertenecer a la hermandad es también un camino de vida y crecimiento espiritual: «es una manera de expresar mi fe, no solo organizando actos, sino encontrando a Dios en muchas partes y buscando siempre hacer las cosas un poquito mejor».
El compromiso de los miembros de la hermandad va más allá de la organización de procesiones. «Colaboramos con Cáritas, la Asociación Española Contra el Cáncer y en otros proyectos de ayuda social, como la DANA de Valencia», explica la presidenta, subrayando la dimensión social de estas comunidades. También destaca el papel de los jóvenes: «se involucran en la preparación de los pasos de Semana Santa y participan según sus posibilidades, creciendo en su fe y sentido de comunidad».
Finalmente, invita a quienes sienten curiosidad por las hermandades a acercarse: «a las parroquias o a las procesiones y así puedan vivir de cerca lo que significa formar parte de esta tradición y la riqueza que aporta a la vida de fe».
Con este Vía crucis, la diócesis recuerda que la fe se vive en comunidad, y que las hermandades no solo custodian tradiciones, sino que son un motor de evangelización y acción social en los pueblos y ciudades.