El obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño Perea, presidirá este sábado 14 de marzo en el Cerro de los Ángeles un encuentro formativo con los diáconos permanentes de la diócesis en torno a la nueva exhortación apostólica Dilexi te del Papa León XIV.
En este documento, el Papa invita a renovar el compromiso cristiano con los pobres y los marginados, recordando que la fe no puede separarse del amor efectivo al prójimo.
En la diócesis de Getafe hay actualmente trece diáconos permanentes, hombres laicos que respondieron a la llamada de Dios al servicio de la Iglesia y de la comunidad.
Uno de ellos es David Corregidor, que ejerce su ministerio en la parroquia Santa Teresa del Niño Jesús, en Leganés. En el programa diocesano de COPE El Espejo, que se emite los viernes a las 13:35 horas (101.0, 92.2 y 90.5 fm), explicó que «el diaconado es una vocación dentro de la Iglesia»
«Un hombre se siente llamado y amado por Dios y responde a esa llamada a través del sacramento del Orden», subrayó el diacono permanente.
Corregidor recuerda que el diácono queda configurado con Cristo siervo, mientras que el sacerdote se configura con Cristo como cabeza de la Iglesia». En el caso del diácono permanente, añade, «su vocación queda anclada en ese servicio, sin la perspectiva de recibir posteriormente el sacerdocio».
Una llamada inesperada
El propio Corregidor reconoce que su llamada fue inesperada, y a ella respondió de inmediato. «Dios llama como quiere y cuando quiere. Yo escuchaba en mi corazón unas palabras: “apacienta a mi pueblo”, y a partir de ahí comenzó un proceso de escucha, búsqueda y confirmación», relata. Incluso recuerda una anécdota significativa: «cuando surgió esta inquietud, estaba en casa escuchando la radio con mi familia y hablaron del diaconado permanente; aquello me dio pie para compartir que creía que el Señor me estaba pidiendo ese camino».
El camino hacia el diaconado exige también un tiempo de formación y de discernimiento, en el que el apoyo de la familia también tiene un papel fundamental. «Hay un primer año propedéutico y después tres años de estudios teológicos, además de un año de formación pastoral», explica Corregidor, quien se formó en la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Durante ese tiempo, añade, «es fundamental el acompañamiento espiritual y el apoyo de la comunidad parroquial».
En la vida litúrgica, el diácono ejerce un ministerio propio, de servicio a la Iglesia y de acompañamiento al presbítero. «En la Eucaristía proclamamos el Evangelio, participamos en la oración de los fieles, preparamos los dones y ayudamos al sacerdote en la celebración», señala, recordando que «quien preside y consagra siempre es el presbítero».
Los diáconos también participan en la misión de santificación de la Iglesia. «Podemos bautizar, asistir como testigos cualificados en el matrimonio y colaborar en la vida pastoral de la comunidad», explica.
Un encuentro formativo y de diálogo
El encuentro de este sábado comenzará con la oración común y continuará con un momento formativo dirigido por el obispo auxiliar. «Empezamos rezando juntos y después tendremos una reflexión de nuestro obispo en torno a la exhortación apostólica Dilexi te».
El texto subraya la dignidad de toda persona, denuncia las desigualdades que generan exclusión y «anima a la Iglesia a ser signo de cercanía y servicio, especialmente hacia quienes sufren».
«Después se establecerá un diálogo y también un tiempo fraterno para compartir cómo vivimos el ministerio en nuestras parroquias y en nuestras familias», concluye Corregidor.
La jornada será, en definitiva, un espacio de oración, formación y fraternidad, en el que los diáconos permanentes de la diócesis podrán profundizar en su vocación de servicio a la Iglesia a la luz del magisterio reciente del Papa.