El obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, en su intervención semanal en el programa de la diócesis El Espejo, que se emite los viernes, a las 13:35 horas, en la cadena COPE (101.0, 92.2 y 90.5 fm), ha reflexionado sobre «la piedad sencilla, profunda y siempre actual del Vía crucis».
En el contexto de la Cuaresma, ha invitado a los fieles a redescubrir esta práctica tradicional de la Iglesia como un camino espiritual que ayuda a contemplar el misterio de la pasión de Cristo desde la vida concreta de cada persona.
Mons. García Beltrán ha explicado que el Vía crucis no debe entenderse únicamente como una evocación histórica, sino como una experiencia espiritual que permite acompañar a Cristo en su entrega. «No es un mero recuerdo piadoso del pasado; es un camino vivo, un itinerario espiritual que nos permite caminar con Cristo paso a paso en los momentos más decisivos de su entrega por nosotros», ha afirmado.
Un redescubrimiento personal
A través de las estaciones del Vía crucis, el creyente puede reconocer también su propia realidad personal. «En cada estación descubrimos algo de nosotros mismos: nuestras caídas, nuestros miedos y nuestras resistencias, pero también nuestra capacidad de levantarnos, de dejarnos ayudar y de seguir adelante», ha indicado el obispo de Getafe.
En este sentido, ha subrayado que el camino de la cruz revela la forma en que Cristo afronta el sufrimiento humano. «El Vía crucis nos enseña que Cristo no rehúye el dolor humano, sino que lo abraza para transformarlo desde dentro», ha explicado.
Mirar el sufrimiento del otro
Mons. García Beltrán ha recordado además que esta oración tiene una dimensión profundamente social, ya que ayuda a mirar las cruces que viven tantas personas en el mundo actual. «El Vía crucis nos abre los ojos a las cruces de los hombres y mujeres de hoy: cruces silenciosas y ocultas que no salen en los titulares, pero que pesan en la soledad», ha señalado.
Entre esas realidades ha mencionado «la enfermedad vivida sin compañía, la pobreza que se sufre sin que nadie la vea, la violencia que se calla por miedo o la tristeza que no encuentra palabras». Según el obispo, muchas personas viven hoy su propio camino de cruz «sin ser escuchadas y sin tener voz», y en ellas «se hace presente el rostro mismo de Cristo en nuestro tiempo».
Por ello, ha animado a vivir esta práctica cuaresmal como un gesto de oración y compromiso. «Cuando hacemos el Vía crucis no caminamos solo con Jesús del pasado, sino con Jesús presente en cada hermano que sufre», ha destacado.
Finalmente, García Beltrán ha invitado a recorrer el Vía crucis durante la Cuaresma como una oportunidad de conversión y de mayor amor a Cristo y a los demás. «Recorrerlo puede ser una oportunidad para dejarnos transformar y unirnos a los personajes de la historia de la pasión y también a los de la pasión de hoy, para amar más a Cristo y, con Él, amar más a quienes siguen cargando su cruz», ha concluido.