El obispo de Getafe presidió el domingo 18 de enero, en la parroquia Santa Teresa de Jesús, una Eucaristía con la comunidad ucraniana, en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Estuvo acompañado por el vicecanciller secretario, Guillermo Fernández y los vicarios parroquiales, Andry Stefanyshyn, capellán de la comunidad ucraniana, Eduardo Tovar y José Enrique Herrera.
En su homilía, García Beltrán destacó la importancia de la paz, la unidad y la fe en medio de las pruebas, en clara referencia al sufrimiento causado por la guerra: «que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre, de Jesucristo el Señor, estén siempre con vosotros, vivan en vosotros. Que esta paz del Señor viva en vuestras familias, en vuestro corazón y ojalá, y lo pedimos muy ardientemente, viva también en vuestra patria, en la querida Ucrania, que sigue viviendo el azote de la guerra, de la violencia, de la invasión a un pueblo libre, a un pueblo con su propia identidad».
Jesús da sentido a nuestras vidas
El obispo recordó la cercanía y el acompañamiento pastoral que la diócesis brinda a la comunidad: «la presencia de todos vosotros aquí nos hace más conscientes de que no somos solo un pueblo, sino el pueblo de Dios. Y, por tanto, vengamos de donde vengamos, seamos de donde seamos, sea nuestra raza o nuestra cultura, somos la Iglesia del Señor porque tenemos aquello que nos une, aquello que nos da fundamento, que es Jesucristo el Señor. Por eso doy gracias a Dios por vuestra presencia».
García Beltrán puso de relieve también la riqueza de la diversidad en la Iglesia: «como decía San Juan Pablo II, la Iglesia tiene dos pulmones: el pulmón de Occidente y el pulmón de Oriente. Hoy expresamos la unidad: vosotros procedéis de Ucrania, de la Iglesia del Señor que está en Ucrania, y ahora vivís aquí en España, donde la Iglesia os acoge con cariño. Este encuentro nos hace visibles en la comunión de la Iglesia».

En cuanto a la explicación de las lecturas del día, el obispo se centró en el Evangelio, destacando la figura de Juan Bautista y su testimonio sobre Jesús: «Juan Bautista presenta a Jesús con tres afirmaciones: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, “Este es el ungido del Espíritu Santo” y “Este es el Hijo de Dios”. Jesús es el que da sentido a nuestras vidas, que nos guía en los grandes interrogantes y nos da fuerza en medio del sufrimiento. Su ejemplo nos enseña a aceptar el dolor con esperanza y a creer que, incluso en la muerte de los inocentes, existe un propósito de bien y libertad».
Mons. García Beltrán invitó a los presentes a mantener viva la fe y el testimonio cristiano en sus familias y comunidades: «no os acomodéis a la indiferencia de Occidente, no dejéis a Dios al margen de vuestra vida. Enseñadnos, recordadnos la importancia de la fe, la familia y la oración. A través de vuestro testimonio, recordáis a todos nosotros que Dios tiene un lugar central en la vida, incluso en los momentos de dificultad, sufrimiento y guerra.»
El obispo concluyó con una reflexión sobre la fuerza del alma y la esperanza en medio de la guerra: «queridos hermanos, se puede perder la vida, pero lo que no se puede perder es el alma. Se puede vivir la desgracia de la guerra, la ausencia de paz, pero no perdáis nunca el alma, porque el alma es lo que nos hace vivir para siempre en Dios. Reunidos hoy, proclamamos que Jesucristo es el Hijo de Dios, que ha vencido a la muerte y nos da la vida eterna. Encomendémonos a la Virgen, Madre de Ucrania y de la Iglesia, para que nos abrace, nos arrope y nos conduzca cada día hacia Jesús».