Los catequistas de la diócesis de Getafe están invitados el sábado 24 de enero a vivir una jornada de encuentro, oración y formación, bajo la pregunta que guía esta edición del Día del Catequista: «¿Pueden ser nuestras catequesis un encuentro con Jesús vivo?».
El encuentro tendrá lugar en la parroquia Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, en Alcorcón, y está dirigido a catequistas de Iniciación Cristiana, catequesis de adultos, catecúmenos, procesos prebautismales y todas las personas que participan en la transmisión de la fe en la diócesis.
Para María Barber, delegada de Anuncio, Catecumenado y Catequesis, delegación impulsora de la iniciativa, la misión del catequista nace siempre de una experiencia personal: «lo primero que necesita un catequista es haberse encontrado con Cristo», afirma, porque solo quien ha descubierto a Jesús vivo en su vida puede transmitir la fe de manera auténtica y transformadora.
«El catequista es testigo de cómo Cristo le cambia la mirada, le devuelve la alegría, le da un horizonte amplio y le permite descansar en el corazón del Señor», añade. Barber recuerda que «la catequesis no es solo transmitir contenidos, sino acompañar a otros en un camino de vida, mostrando con el ejemplo y la palabra lo que se ha recibido».
También subraya que hoy muchos niños llegan a la parroquia sin haber recibido un primer anuncio en el hogar, por lo que la diócesis ofrece caminos catequéticos adaptados a cada etapa, como el «Oratorio de Niños Pequeños, Ven-sigueme o la Catequesis del Buen Pastor», impulsados por el esfuerzo y la dedicación de numerosos catequistas comprometidos.
Catequistas acompañados para acompañar
La delegada insiste en que los catequistas necesitan apoyo y acompañamiento, porque la Iglesia está llamada a ejercer su maternidad también con quienes enseñan la fe. «Compartir experiencias y caminar juntos permite comprender mejor la realidad y responder con fidelidad», explica, en el contexto de la jornada que se celebra el día 24.
El encuentro personal y comunitario sigue siendo esencial: «el ser humano necesita verse, tocarse, compartir y caminar con otros», dice Barber, y aunque las nuevas tecnologías pueden ser útiles, no reemplazan la relación real y cercana que se da en la catequesis.
En el catecumenado de adultos, la situación es similar: personas que llegan a la Iglesia por diferentes motivos —una búsqueda de sentido, un recuerdo de fe o la necesidad de consuelo— encuentran en los catequistas un acompañamiento personalizado, pero también una referencia a una comunidad viva, donde es posible crecer y experimentar la fe en familia.

«Todos necesitamos ser acompañados para poder acompañar», concluye Barber, destacando la importancia de comunidades que sean hogares de fe, capaces de alimentar, abrazar y formar a quienes desean transmitir lo recibido.
Horario de la jornada
La jornada comenzará a las 10:00 horas con la eucaristía, presidida por el Vicario Episcopal para la Evangelización y la Transmisión de la Fe, Jesús Úbeda, y continuará con un espacio de café y diálogo, que incluye formación e intercambio de experiencias, fomentando la comunión y la cercanía entre los catequistas.
La jornada se desarrollará en espacios accesibles para personas con movilidad reducida y está organizada por la Vicaría para la Evangelización, a través de la Delegación de Anuncio, Catecumenado y Catequesis, con el objetivo de «renovar la vocación catequista, profundizar en Cristo y fortalecer la comunión diocesana».