Los religiosos de la Orden de san Juan de Dios clausuran este domingo 8 de marzo el jubileo que conmemora los 475 años de la muerte de su santo fundador, un día de celebración que supone, al mismo tiempo, un momento de reflexión sobre la historia y el legado de la orden hospitalaria.
En el marco de este día tan especial, Calixto Plumed, religioso de esta Orden en Ciempozuelos, ha ofrecido en el Informativo diocesano en COPE —que se emite los domingos a las 9:45 horas en el 101.0, 92.2 y 90.5 fm—un recorrido por el carisma y la misión de esta Orden, remarcando que es «evangelizar y acompañar el mundo del dolor de tantas personas que sufren».
La celebración de este domingo adquiere un significado especial para esta comunidad ubicada en Ciempozuelos. «Hemos organizado actividades formativas, recreativas, eucaristía y procesión para cerrar este Año Jubilar», explica Plumed, quien destaca que estas iniciativas buscan transmitir no solo la historia del santo sino también su espíritu de servicio y hospitalidad.
Personas que ayudan a personas
Subraya, además, que su labor va más allá de los hospitales y residencias tradicionales. «Muchos fieles conocen nuestra labor en hospitales o residencias, pero también trabajamos con personas con salud mental, psicogeriatría y discapacidad intelectual», señala. La comunidad desarrolla también programas de docencia y formación profesional en enfermería y fisioterapia, lo que asegura que «trabajo no falta».
Según explica, su vocación hospitalaria nació en la infancia, en el seno de su propio hogar. «Cuando veías que alguien necesitaba ayuda, eso va sembrando cosas en el corazón. Y después, no he encontrado otra cosa mejor que este camino», recuerda.
En su camino hospitalario, su experiencia le ha enseñado también que las personas más vulnerables pueden ser un ejemplo de solidaridad y humanidad: «Lo que más me ha llamado la atención es ver a personas con retraso mental aproximarse y acompañar a sus compañeros que tienen las mismas limitaciones. Me preguntaba si yo sería capaz de hacerlo; y la respuesta es que no siempre. Ellos son un ejemplo para todos nosotros».
Nuevas líneas de trabajo para el futuro
Mirando hacia el futuro, la comunidad de Ciempozuelos afronta diversos desafíos. Además de la asistencia y la docencia, la orden ha incorporado líneas de trabajo con refugiados, inmigrantes, asilados y menores extranjeros no acompañados (MENAS). «Cada vez hay más necesidades en la sociedad, y nuestro compromiso es estar presentes para quienes más lo necesitan», subraya el religioso. Insiste además, en que la labor de acompañamiento debe adaptarse a los cambios y dificultades que surgen en la vida de las personas más vulnerables.
En el futuro de esta Orden también están presentes los jóvenes. El hermano Calixto los anima a encontrar sentido en la propia vida y a servir sin miedo: «Que no tengan miedo si detectan alguna necesidad y les hace “cosquillas” en el corazón, que se lancen sin miedo».
«Es esencial acompañar y dar sentido a la propia vida —continúa—, sobre todo ante situaciones de vacío existencial, riesgo de suicidio o adicciones que vemos en muchos jóvenes». Su mensaje trasciende a la juventud y se dirige a todos los fieles, recordando que la vocación de servicio no se limita a ciertos momentos, sino que puede integrarse en la vida cotidiana de cada persona.
El testimonio de Plumed evidencia que el legado de san Juan de Dios «sigue vivo en Ciempozuelos, inspirando a colocar la dignidad de la persona en el centro y a vivir la hospitalidad como un estilo de vida».
La diócesis invita a todos los fieles a acercarse a la comunidad, conocer su labor y dejarse inspirar por un ejemplo de entrega y cuidado constante hacia los más necesitados.
Puedes escuchar el testimonio completo del hermano Calixto Plumed aquí: