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Cáritas, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Delegación de Pastoral Obrera se unieron a la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente del pasado 7 de octubre para renovar su compromiso de seguir construyendo y exigiendo una sociedad más justa.
El acto solidario y reivindicativo tuvo lugar en la plaza frente a la estación de Getafe Central. Allí se repartieron pulseras con el lema ‘Defiendo el trabajo decente’ y se leyó el manifiesto ‘Iglesia unida por el trabajo decente’, elaborado por las entidades que integran la iniciativa (Cáritas, Confer, HOAC, Justicia y Paz, Juventud Española Católica (JEC) y Juventud Obrera Católica (JOC).
En este documento se hace hincapié en que las personas deben colocarse en el centro de la vida económica, tener una remuneración suficiente para disfrutar de una vida digna y unas condiciones laborales que no atenten contra su salud y su integridad.
“Los cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento del otro. Y necesitamos aprender a leer la realidad desde su profundidad y desde la mirada alternativa del Evangelio de Jesús”, afirmaron fuentes de la organización.
Los participantes en este acto se trasladaron posteriormente a la Catedral de Santa María Magdalena para participar en una vigilia de oración que presidió el vicario general de la Diócesis de Getafe y responsable del Área de Pastoral Social, D. Jose María Avendaño.
La vigilia se desarrolló en un ambiente de recogimiento que favoreció el encuentro con el Señor.
Se estructuró en tres partes. En un primer momento, se quiso mostrar la realidad a través del testimonio de cuatro personas que carecen de trabajo o que, teniéndolo, sobreviven en condiciones extremas e injustas.
A continuación, la Palabra de Dios ayudó a iluminar esta realidad y a mirarla desde los ojos de Dios, a través de la parábola del buen samaritano.
Por último, unas palabras del papa Francisco invitaron a los asistentes a ‘Actuar para transformar’ y les alentaron a adquirir un compromiso que cambie las reglas del juego y que ayude a construir una sociedad más decente.
En su homilía, D. Jose María invitó a reconocer en el rostro de los que más sufren la precariedad y el desempleo, al hermano que necesita de nosotros, y a no estar tan pendientes de nosotros mismos.
“Mirar la realidad no es ver números o estadísticas, sino rostros de personas concretas”, destacó el sacerdote.
Exhortó a todos los presentes a rezar y a no subestimar el poder de la oración en la vida del cristiano, así como a adquirir un compromiso personal para vivir con coherencia y dar testimonio con obras, como el samaritano.

 

 

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