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En una sencilla pero concurrida ceremonia, D. José Manuel Ramos Romacho recibió de manos del obispo diocesano las llaves de la Parroquia San Juan Bautista (Rozas de Puerto Real) el pasado 5 de noviembre.
Con este acto, Ramos se convertía en el párroco más joven de la Diócesis.
En su homilía, el obispo D. Joaquín María López de Andújar habló de las diferentes funciones del párroco: enseñar, santificar y regir.
En esta ocasión, el prelado remarcó que el párroco debe “colaborar en la educación en la fe de los niños, aunque son los padres los primeros que deben preocuparse por esta tarea, contando con la colaboración del sacerdote”.
El obispo pidió a los fieles que ayuden a D. José Manuel a ser buen párroco.
Al final de la ceremonia, Ramos también quiso dirigir unas palabras emocionadas de agradecimiento al pueblo que ahora le acoge como su pastor.
El nuevo párroco señaló que quería de nuevo confirmar ante todos su obediencia a la Iglesia, que en la figura del obispo le ha encomendado este nuevo destino pastoral.
“Soy feliz de ser sacerdote, el mayor regalo que Dios me ha hecho después del bautismo. Doy gracias a Dios por el don de la fe y el amor a Jesucristo y a su Iglesia”, añadió.
El nuevo párroco concluyó diciendo que esto era lo mejor que podía darle a los fieles y lo único que tiene, y que espera también cumplir entre ellos su lema sacerdotal: ‘Cantar eternamente las misericordias del Señor’.
 

 

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