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La Cruz de Lampedusa presidió el pasado 11 de mayo la vigilia de oración del obispo D. Ginés García Beltrán con los jóvenes de la Diócesis de Getafe, celebrada en la Catedral Santa María Magdalena.
Decenas de personas se acercaron hasta la seo getafense para rezar unidas por el fin del sufrimiento de los migrantes y de los refugiados en el mundo entero y recordar la tragedia vivida en la isla italiana de Lampedusa en 2013, en la que murieron más de 300 personas frente a sus costas.
Los asistentes a esta vigilia pudieron contemplar la exposición que permaneció durante todo el fin de semana en la Catedral acompañando a la Cruz, conformada por una serie de imágenes explícitas e impactantes que refleja la situación de las personas que se ven obligadas por distintas circunstancias a dejar sus hogares y enfrentarse a un destino incierto que en muchas ocasiones desemboca en la muerte.
Al inicio de la vigilia, el obispo diocesano habló a los jóvenes de la Cruz de Lampedusa, a la que comparó con la cruz del Señor, de muerte y dolor, e invitó a los jóvenes a no mirar hacia otro lado ante el sufrimiento de sus semejantes.
Continuando con el esquema de su antecesor, D. Joaquín María López de Andújar, que había empezado a estudiar los sacramentos de la Iglesia con los jóvenes en estas vigilias, el obispo de Getafe quiso hablar en esta ocasión del matrimonio.
D. Ginés empezó comparando el amor de los esposos con el que Cristo tiene a su Iglesia, e instó a los asistentes a vivirlo en plenitud y a aspirar a lo mejor.
El Evangelio de San Mateo (Mt 7, 21 -29) escogido ese día, que hablaba de la importancia de edificar la vida sobre la roca que es Cristo (“el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca”), sirvió al prelado para insistir también a los jóvenes en que construyan un noviazgo centrado en el Señor.
D. Ginés terminó la vigilia encomendando la vida de los migrantes y de los refugiados a la Virgen, cuya imagen se encontraba en la Catedral con motivo de las fiestas de Getafe, con la misma oración que rezó el Papa en su visita a la isla de Lesbos.
 
 
 
ORACION DEL PAPA FRANCISCO EN SU VISITA A LA ISLA DE LESBOS
Dios de Misericordia,
te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños
que han muerto después de haber dejado su tierra,
buscando una vida mejor.
Aunque muchas de sus tumbas no tienen nombre,
para ti cada uno es conocido, amado y predilecto.
Que jamás los olvidemos,
sino que honremos su sacrificio con obras más que con palabras.
Te confiamos a quienes han realizado este viaje,
afrontando el miedo, la incertidumbre y la humillación,
para alcanzar un lugar de seguridad y de esperanza.
Así como tú no abandonaste a tu Hijo
cuando José y María lo llevaron a un lugar seguro,
muéstrate cercano a estos hijos tuyos
a través de nuestra ternura y protección.
Haz que, con nuestra atención hacia ellos,
promovamos un mundo en el que nadie se vea forzado a dejar su propia casa
y todos puedan vivir en libertad, dignidad y paz.
Dios de misericordia y Padre de todos,
despiértanos del sopor de la indiferencia,
abre nuestros ojos a sus sufrimientos
y líbranos de la insensibilidad, fruto del bienestar mundano
y del encerrarnos en nosotros mismos.
Ilumina a todos, a las naciones, comunidades y a cada uno de nosotros,
para que reconozcamos como nuestros hermanos y hermanas
a quienes llegan a nuestras costas.
Ayúdanos a compartir con ellos las bendiciones
que hemos recibido de tus manos y a reconocer que juntos,
como una única familia humana,
somos todos emigrantes, viajeros de esperanza hacia ti,
que eres nuestra verdadera casa,
allí donde toda lágrima será enjugada,
donde estaremos en la paz y seguros en tu abrazo.

 

 

 

 

 

 

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