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El obispo auxiliar de la Diócesis, D. José Rico Pavés, presidió el martes 12 de junio la eucaristía y el acto académico de clausura del curso del Centro Diocesano de Teología que se celebró en la Parroquia Santa Maravillas de Jesús (Getafe).
En la homilía de la misa insistió en que hay que dejarse iluminar por la Palaba de Dios  y haciendo referencia a la primera lectura (1 Reyes 17, 7-16) invitó a seguir el ejemplo de generosidad de la viuda de Sarepta, de la que aprendemos, dijo el prelado, que “cuando damos con generosidad el Señor nos colma con creces porque solo Él es siempre fiel para con nosotros”.
Al referirse al final del curso D. José recordó que “es época de hacer balance con la iluminación de la Palabra de Dios que nos impulsa a sacar conclusiones para nuestra vida”.
Entre ellas,  la necesidad de un mayor deseo de oración,  un aumento de la relación con Dios que se traduzca en más obras al servicio del prójimo y de la Iglesia.
“En consecuencia y como dice el Papa, si nosotros queremos lo que Dios quiere, estudiamos para dar mayor gloria a Dios” señaló el obispo auxiliar.
Después de la eucaristía se celebró el acto académico que comenzó como es ya habitual con la intervención de dos de los alumnos que han concluido los estudios este año, uno de cada ciclo.
Pedro Ballesteros, alumno del curso básico, se mostró agradecido por todo lo aprendido durante el curso, que consideró de vital importancia para renovar conocimientos y que le ha ayudado sobre todo en su vida personal.
“Todos hemos sentido la necesidad de profundizar en nuestros conocimientos pero hemos necesitado una llamada, una situación personal… que nos ha levantado de nuestra comodidad para hacer que dediquemos más tiempo a mejorar nuestra relación con Dios”.
Entre todo lo aprendido Ballesteros destacó que “hemos entendido que Dios es AMOR”.
En su turno, Ana María Blanco, alumna del curso sistemático resumió sus cuatro años de estudio y cómo poco a poco fue dándose cuenta de la importancia que tenía “devolver al Señor una pizca de lo mucho que me da y que Dios no se merece menos que intentar sacar un 10 en cada examen”.
Ha experimentado que este curso ha sido un regalo y cómo, gracias a la acción del Espíritu Santo y después de años sin estudiar, ha podido acabarlo y aprender tanto en el Centro de Teología.
“Espero ser capaz de dar testimonio de Cristo en el mundo” concluyó Ana María.
Después de estas palabras se procedió a la entrega de diplomas a los alumnos que han terminado su ciclo de estudios,  29 en total: cinco del curso sistemático y 24 del básico.
La jornada terminó con un pequeño ágape fraterno en el que alumnos, familiares y profesores pudieron charlar y compartir experiencias animadamente.

 

 

 

 

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