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Las familias de la Diócesis de Getafe se reunieron el pasado 30 de diciembre para celebrar la festividad de la Sagrada Familia con una eucaristía presidida por el obispo emérito, D. Joaquín María López de Andújar, en la Parroquia del Sagrado Corazón (Alcorcón).
Convocadas por la Delegación de Pastoral Familiar, las familias unidas tuvieron la oportunidad de renovar su deseo de fortalecer la fe y vivir de una manera especial el lema que elegido por la Conferencia Episcopal: ‘Familia y parroquia, respuesta a la soledad’.
En su homilía, D. Joaquín recordó que José, María y Jesús estaban unidos entre sí por un amor intenso y profundo basado en lo que reciben de Dios.
“Las familias cristianas deben seguir este ejemplo, deben vivir un amor fuerte basado en el amor de Dios, sin olvidar que la familia de Nazaret también pasó pruebas y dificultades”, señaló el prelado.
D. Joaquín también insistió en que, “cuando se vive atropelladamente, dejando todo a la improvisación, hay muchas llamadas del Señor que no somos capaces de escuchar y muchos signos de su presencia que no somos capaces de ver”.
“El obrar de Dios siempre pilla desprevenido y sorprende, hasta el punto de sorprender hasta a la Virgen María, que no entendía por qué Jesús se quedó en el templo, sin avisar”, dijo D. Joaquín. 
“María expresa el sufrimiento y la angustia que vivieron esos días hasta que encontraron a Jesús, pero también muestra el cariño hacia ese hijo que les ha hecho pasar este momento difícil, experimentando también el sufrimiento de tantos padres que en muchas ocasiones pensamos que no somos capaces de cumplir con la responsabilidad que Dios nos ha dado en el cuidado de nuestros hijos”, señaló el emérito.
“Jesús nos invita a configurar nuestra vida y nuestra vocación, estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos, refiriéndolo todo al Padre. También la vida matrimonial y la educación de los hijos”, destacó D. Joaquín. 
Después de la eucaristía, los asistentes pudieron participar en el concierto de oración que ofreció la Hermana Glenda, que, a través de su testimonio y de sus canciones, ayudó a reflexionar sobre la familia, la fe y las dificultades de la vida, pero sabiendo que, “con Dios, nada falta”.
 

 

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