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Ya han pasado cuatro semanas desde que los jóvenes misioneros diocesanos aterrizaron en Chile y ahora llega el momento de la despedida.
En los últimos días han compartido su misión con las comunidades del campo pertenecientes a la parroquia de Melipeuco y Cunco.
Estas comunidades se caracterizan por las grandes distancias que las separan, por sus verdes praderas y la cariñosa acogida de la gente. Allí han podido comprobar la sed de Dios de sus habitantes y la fortaleza de su fe, ‘la fe de los sencillos’.
Después han dividido la misión en dos partes para ocuparse de dos tareas diferentes. Un grupo ha estado en Palihue Pillán donde el objetivo era reavivar la comunidad existente y el otro grupo ha evangelizado en el poblado indígena de Antonio Huiupan, con la finalidad de iniciar allí una nueva comunidad.
El testimonio completo de sus últimos días en Chile se puede leer en el blog:
https://diariodeunamisionenvillarrica.wordpress.com/2018/08/01/fin-de-una-mision/

 

 

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