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El obispo D. Ginés García Beltrán presidió el pasado sábado27 de marzo una eucaristía en el marco de la celebración de la Jornada por la Vida y de la Peregrinación diocesana organizada por la Delegación de Familia.

La misa estuvo precedida por el rezo del Rosario en el interior de la Basílica del Sagrado Corazón dirigido por el vicario episcopal de Apostolado Seglar, Jaime Bertodano.

A continuación, el prelado diocesano acompañado del delegado de pastoral familiar, Álvaro Ojeda y del vicario general y moderado de Curia, Javier Mairata, presidió la celebración en la que rezó por la defensa de la vida en todas sus etapas y especialmente en recuerdo de los niños no nacidos.

Especialmente emotivo resultó el momento en el que se inscribieron los nombres de estos niños y se entregaron como ofrenda al Señor, un acto que agradecen especialmente las familias que han pasado por este trauma y que se celebra cada año junto a la peregrinación por la vida.

En su homilía el obispo D. Ginés García Beltrán comenzó expresando el deseo de la Diócesis de mantener esta iniciativa también este año ante la necesidad de seguir insistiendo en que la vida es un don de Dios que no es propiedad de nadie, “ni siquiera de los padres y mucho menos del Estado o de cualquier otro poder humano”. 

Recordando a San Juan Pablo II, el prelado señaló que “la vida siempre es un bien” y rechazó enérgicamente la “visión desdibujada” de ésta que pretende baremar dónde empieza y dónde acaba o fijar qué es la calidad de vida. 

La solución a los distintos problemas -continuó- nunca está en la muerte porque nadie que se sepa querido se quiere morir. En este sentido, D. Ginés remitió a la Carta Samaritanus bonus que recuerda la necesidad de cuidar, proteger y acompañar la vida, frente a la dictadura de la muerte. Pese a las actuales circunstancias, el obispo de la Diócesis insistió en la necesidad de no ser derrotista ya que, citando a Juan Pablo II, "el mal siempre tiene un límite que es la misericordia de Dios". Asimismo, animó a fomentar una “cultura del estar” y a proteger la vida con distintas iniciativas, aunque sean sencillas. 

Finalmente, agradeció a todas las personas de la Diócesis que trabajan en este sentido y, en el año de San José, pidió su intercesión "para que Dios ilumine nuestro juicio en esta misión de saber cuidar y custodiar el don precioso de la vida”.