ordenados2016

Las parroquias del arciprestazgo de Parla han organizado varios encuentros para rezar por los cristianos perseguidos junto a una cruz de la llanura de Nínive, rescatada de una de las iglesias profanadas por el Daesh.

El primero de ellos fue una Hora Santa, organizada por el grupo de jóvenes de la parroquia – en colaboración con la Delegación diocesana de Juventud y Ayuda a la Iglesia Necesitada-  que tuvo lugar en la Parroquia Santos Justo y Pastor el pasado viernes 28 de enero. 

El encuentro comenzó con unas palabras iniciales del vicario parroquial, Juan Luis Valera, quien explicó cómo había sido profanada la cruz “a causa del odio a aquellos para quienes esa  cruz es importante” y que “se puede profanar una cruz, el cuerpo de Cristo en la Eucaristía y el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, en las persecuciones” añadiendo que “al igual que se puede profanar también se puede reparar”.

“Reparar es dar más amor en compensación. La reparación es la respuesta de amor que se provoca en el hombre enamorado de Dios ante la ofensa recibida por Dios. Es un movimiento natural entre personas que se quieren” señaló el vicario parroquial explicando que ese acto de oración y de amor celebrado el día 28 era un “acto de reparación”: “vamos a rezar, vamos a adorar a Cristo eucaristía, vamos a amar a nuestro Señor ‘en compensación’ por el odio recibido en su símbolo pero, sobre todo, por el odio recibido por su cuerpo perseguido en Iraq, en China, y en tantos lugares”.

Para ilustrar sus palabras después de un tiempo de oración, el sacerdote diocesano Francisco Chen habló de cómo la Iglesia es perseguida en China y “nuestros hermanos cristianos sufren cada día a causa de su fe”.