Inmaculada

En la Vigilia de la Inmaculada Concepción arrancó el Año de la Gran Misión para la Diócesis de Getafe, que coincide además con el inicio del Año de la Misericordia que horas después inauguraría el Papa Francisco en Roma. Misión y Misericordia irán de la mano especialmente en los próximos meses, aunque sabemos que siempre han de ir unidas.

 

La vigilia celebrada en el santuario del Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles, contó con la asistencia de cientos de fieles, el coro joven de la Diócesis, representantes de los trece arciprestazgos, más de cuarenta sacerdotes, el obispo auxiliar y el obispo diocesano, que presidió la Eucaristía. Antes de la misma tuvo lugar el canto del Akathistos, un himno oriental del siglo V que alaba la grandeza de la Virgen María. A continuación, y durante cuarenta minutos, se adoró al Santísimo Sacramento a la vez que se proclamaban pasajes evangélicos que hacían mención a las obras de misericordia corporales y espirituales. Por último, en la santa Misa presidida presidida por D. Joaquín Mª, se nos invitó a vivir tres actitudes para el año de la Gran Misión: adorar, caminar y acompañar. Adorar a Dios, llenarnos de Él, reconocer sus obras y su grandeza; caminar por donde Él nos indica -Misión y Misericordia-; y acompañar en esta adoración y en este caminar a las personas que Él nos ponga cerca, a todo prójimo.
La vigilia concluyó con la procesión de la imagen de la Virgen Inmaculada hasta la ermita de Ntra Sra de los Ángeles. Allí -durante toda la noche- más de un centenar de jóvenes velaron en oración y rezaron el Rosario de antorchas por la explanada del Cerro.

 

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