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El anterior delegado diocesano de Apostolado Seglar, Juanjo Rodríguez Vicente, hace memoria de lo que ha supuesto la relación del papa emérito Benedicto XVI con los laicos.

Recuerda en especial el impulso dado por el recientemente fallecido pontífice a la acción misionera del laicado asociado, a la unidad en la diversidad de carismas suscitados por el Espíritu Santo, y al papel corresponsable de los laicos en la Iglesia.

 

TESTIMONIO

“Lo primero que me surge es hacer memoria agradecida de Benedicto XVI, tanto de su pontificado como pastor de la Iglesia como de su extraordinaria y sobresaliente aportación al ámbito de la teología. 

Tuve la oportunidad de estar “in situ” en tres encuentros relacionados con los laicos.

En primer lugar, prestando yo el servicio de Presidente del Foro de Laicos de España, tuve la oportunidad de asistir en Roma, junto con otros responsables, al Encuentro que se celebró con los Movimientos y las nuevas comunidades eclesiales, en la Plaza de San Pedro la víspera de Pentecostés del año 2006, como ya hiciera Juan Pablo II en mayo de 1998. Fue un nuevo impulso misionero para el laicado asociado, y donde nos recordó que la multiformidad y la unidad son inseparables; diversidad de carismas y movimientos suscitados por el Espíritu Santo, y al mismo tiempo el deseo de unidad que suscita el Espíritu entre las diversas realidades eclesiales.

Tuve la oportunidad también de participar in situ en aquel mismo año en el Encuentro de las Familias celebrado en Valencia, y finalmente en el Encuentro con los Jóvenes en su visita a España en agosto de 2011. Tres momentos emocionantes, en especial este último que compartí siendo Delegado de Apostolado Seglar con mi esposa Adela, y en el que el vendaval y la lluvia interrumpieron el discurso del Papa, pero que nos dejó grabada la imagen de que, a pesar de las dificultades y contratiempos en nuestro peregrinar, el Señor nos llama siempre a seguir mostrando a los demás la belleza de ser cristianos.

En relación con los laicos y la corresponsabilidad eclesial, si tuviera que dejar constancia de unas palabras suyas, serían éstas dirigidas en 2012 a la Acción Católica, pero que en realidad nos dirige a todos los seglares: “La corresponsabilidad -afirma Benedicto XVI-  exige un cambio de mentalidad referido, en especial, al papel de los laicos en la Iglesia, que deben ser considerados no como ‘colaboradores’ del clero, sino como personas realmente ‘corresponsables’ del ser y del actuar de la Iglesia. Es importante, por tanto, que se consolide un laicado maduro y comprometido, capaz de dar su propia aportación específica a la misión eclesial”. Por mi parte es de esta forma como he intentado siempre vivir mi pertenencia eclesial desde que me encontré con Jesucristo.