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El obispo auxiliar, D. José María Avendaño, visitó el pasado 12 de febrero la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en Griñón, para celebrar la eucaristía junto a los niños, los catequistas y las familias.

Junto al prelado concelebró el  párroco, Santiago Rodrigo.

La celebración transcurrió en un clima de fraterna cordialidad, fiesta y cercanía que se manifestó cuando el auxiliar dejó su sede y bajó a dialogar con los niños en el transcurso de la homilía.

D. José María fue explicando las lecturas del día destacando la importancia del Evangelio de San Mateo (5,17-37) que hacía referencia al texto “por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda”.

Quiso comenzar dando gracias a los niños por “ser auténticos y amigos de Jesús, evangelizadores en vuestras familias, en el colegio, en la pandilla y sobre todo en la Parroquia”.

D. José María también se mostró agradecido porque los niños “habláis de Jesús como el mejor amigo que se puede encontrar en la vida” y destacó la presencia de aquellos que habían recibido su Primera Comunión y de otros que se estaban formando “para alimentarse con el mejor pan de la vida, que es el Cuerpo de Cristo”.

“Me alegro de veros sonrientes. No perdáis nunca vuestra alegría que es signo de la alegría cristiana” les alentó, animándoles a recordar lo que habían escuchado “la Palabra de Dios nos invita a no responder a las ofensas, a no perder esa alegría, a cambiar mal por bien y a perdonar, porque seguimos a Jesús, nuestro amigo que perdonó en todo momento, y que incluso en la cruz dijo: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’”.

“Todo esto lo ponemos en el corazón de la Virgen María, que es nuestra madre, que siempre nos lleva en sus brazos y nos protege de todo daño y de todo mal” concluyó.