6 – Ciclo B. Domingo II TO – (18/01/2015)

+ José Rico Pavés, obispo auxiliar de Getafe

La pregunta más importante de la vida

Las lecturas de este Domingo nos ponen ante la pregunta más importante de la vida: “Señor, ¿qué quieres de mí? Los domingos del tiempo ordinario que acabamos de estrenar nos ofrecen la oportunidad de acompañar a Jesús en lo cotidiano. Plantear la vida en cristiano implica saberse acompañado por Jesús en el camino de la vida. La Palabra de Dios nos trae a la memoria la presencia que nos ayuda a orientar nuestros pasos y a dar sentido a todo cuanto hacemos y padecemos. Y así, sabiéndonos acompañados por Cristo, surge la pregunta que hoy nos trae el Evangelio de este segundo Domingo del tiempo ordinario: “¿qué buscáis?” Los dos discípulos de san Juan Bautista se han puesto en camino al escuchar a su maestro, pero no saben hacia dónde deben ir. Jesús entonces toma la iniciativa y saca a la luz la pregunta que puede ayudarnos a cambiar la vida: “¿qué buscáis?” Hace falta ser sincero con uno mismo para responder adecuadamente: ¿qué buscamos en la vida? Jesús nos invita a escuchar los anhelos más profundos del corazón, superar nuestros miedos y lanzarnos con decisión al único encuentro que puede hacernos felices de verdad. Por eso, tras la pregunta, de los labios de Jesús brota en seguida la invitación: “venid y lo veréis”.

A la luz de estas palabras descubrimos que la pregunta más importante de la vida es la pregunta vocacional. Quien reconozca que la vida es don y caiga en la cuenta de que no hemos elegido vivir, sino que nos encontramos en este mundo viviendo, si quiere ser honesto consigo mismo se preguntará también por Aquel que le ha dado la vida: por qué tengo unas inquietudes que otros no tienen; qué puedo hacer con las cualidades que el Señor me ha dado; cómo puedo alcanzar la felicidad que mi corazón reclama... detrás de esas preguntas hay una sola, la más importante: “Señor, ¿qué quieres de mí?”

En las lecturas de este domingo encontramos las pistas que nos ayudan a responder con acierto a esta pregunta. En la primera se nos presenta la vocación de Samuel, de la cual podemos extraer dos grandes enseñanzas: la respuesta llega para quien cuida la oración; la respuesta llega para quien es perseverante y no se desanima al no encontrarla a la primera. En la segunda lectura, el apóstol san Pablo, al recordar la dignidad del cuerpo, que debe ser tratado honestamente, puesto que somos templos del Espíritu Santo y miembros del cuerpo de Cristo, nos deja otra pista de gran importancia. La pregunta vocacional se resuelve mirando con amor a la Iglesia, por eso, se puede formular también así: “Señor, ¿qué lugar quieres que ocupe en tu Iglesia?” Por último, en el evangelio, Jesús nos invita a seguirle y a quedarnos con Él para poner Nombre a lo que nuestro corazón busca. Aquellos dos discípulos se quedaron con Jesús aquel día y sus vidas cambiaron para siempre. Que el encuentro con el Señor en este Domingo ayude a responder con generosidad a la pregunta de la que depende nuestra felicidad: “Señor, ¿qué quieres de mí?” ¡Feliz domingo!

centenario3