7 – Ciclo B. Domingo III TO – (25/01/2015)

+ José Rico Pavés, obispo auxiliar de Getafe

Vivir según la voluntad de Dios

La oración que centra la Liturgia de este Domingo presenta al Señor una súplica para que nos ayude a vivir según su voluntad, de modo que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras. Necesitamos la ayuda de Dios para acoger su voluntad, necesitamos abrazar su voluntad para dar frutos, necesitamos la fecundidad de los frutos para que las buenas obras abunden. Cuando pedimos ayuda al Señor, reconocemos nuestros límites y nos disponemos a acoger el beneficio de su auxilio. La oración litúrgica de la Iglesia nos muestra así esta verdad fundamental: las obras buenas surgen cuando nuestra voluntad hace suya la voluntad de Dios. Cuando se pretende vivir al margen de Dios o como si Dios no existiese, se considera que hablar de “voluntad divina” o cosas semejantes no es más que la rémora de un imaginario que impide al ser humano vivir en libertad. Este es el drama de muchos de nuestros contemporáneos: considerar que Dios –o simplemente, la idea de Dios-, es enemigo de la libertad humana. Y, en consecuencia, se reivindica como derecho un ejercicio de la libertad que ofende las creencias de los demás. Cuando esto sucede –como ocurre en nuestros días- es necesario repetir con fuerza las palabras del apóstol san Pablo: para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. La nuestra es una libertad liberada, que necesita del auxilio de la gracia para no corromperse y derivar en esclavitud. Quien plantea su libertad al margen de Dios, o en contra de Él, y se cree con derecho a ofender a otros, dañando de palabra o de obra, sus creencias o convicciones, se hace esclavo de su propio desprecio y destruye la sana convivencia de las personas libres que se reconocen en su dignidad. De ahí que sea tan importante elevar al Señor la oración que hoy pone la liturgia en nuestros labios: “ayúdanos, Señor, a llevar una vida según tu voluntad”. Pues bien, entre los medios que Dios mismo dispone para que nos conduzcamos en este mundo según su voluntad, se encuentra la escucha y cumplimiento de su Palabra. Así, en las lecturas de este Domingo, encontramos la ayuda hecha enseñanza.

En la primera, el relato de la predicación de Jonás y la conversión de los ninivitas nos muestra la necesidad de no echar en saco roto las oportunidades que nos da el Señor de volver a Él y abandonar la vida de pecado. La Palabra de Dios tiene fuerza para lograr el cambio de vida que tanto nos cuesta alcanzar. En la segunda lectura, san Pablo nos advierte de la premura del tiempo presente: la figura de este mundo se acaba, no podemos dejar para mañana la conversión de hoy. Hemos de estar vigilantes, sabiendo que aquí estamos de paso y que hemos sido creados para mucho más. En el evangelio, Jesucristo mismo anuncia que el plazo se ha cumplido; no debemos buscar otro salvador fuera de Él. Porque sólo en Él está la salvación, la vida se juega en la respuesta que damos a la llamada de Cristo. Ojalá se cumpla siempre en nosotros lo que vemos realizado en los apóstoles llamados por el Señor: dejándolo todo, le siguieron. ¡Feliz domingo!

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