9 – Ciclo B. Domingo V TO – (08/02/2015)

+ José Rico Pavés, obispo auxiliar de Getafe

Una jornada con Jesús El evangelio de este

Domingo nos presenta la actividad de Jesús durante un día de predicación. El evangelista san Marcos, al comienzo de su evangelio, nos presenta el inicio del ministerio público de Jesús en el Jordán, donde es bautizado por el Juan el Bautista. A continuación refiere las tentaciones en el desierto y después, en el pasaje que hoy nos propone la Liturgia, presenta a Jesús desarrollando una intensa actividad en el marco de dos jornadas. Algunos de los apóstoles ya han sido llamados, con ellos Jesús acude a la sinagoga, se retira después a casa de Pedro, donde cura a su suegra y, al atardecer, atiende a los enfermos y endemoniados que le llevan. De madrugada se retira a orar, hasta que los apóstoles reclaman su presencia y les invita a ir a otras aldeas a predicar también en ellas. Jesús mismo justifica su actividad con unas palabras luminosas: “que para eso he salido”. Con sus palabras y acciones Jesús revela su identidad (Él es el Hijo enviado del Padre) y su misión (entregar su vida en rescate por todos).

La Liturgia es el espacio privilegiado de la presencia y actuación salvadora del Señor. Participando en ella nos encontramos verdaderamente con Jesús y nos abrimos a su salvación. Cuando llegamos con la Iglesia al quinto domingo del Tiempo Ordinario, la Liturgia nos invita a acompañar a Cristo en su misión salvadora, para que comprendamos que ha sido Él en realidad quien se ha hecho nuestro compañero en el camino de la vida. Sabiéndonos acompañados por Él, descubrimos cómo vela con amor continuo sobre nosotros, su familia, cómo nos protege y defiende, convirtiéndose en el principio y fin de nuestra esperanza. En cada una de las lecturas se nos revela la cercanía del Señor, para que escuchando, crezca nuestra fe, se fortalezca nuestra esperanza y se reanime nuestro amor. El mismo Jesús que nos consuela con su presencia, nos llama a llevar su consuelo a todos.

Así, la primera lectura recoge la oración desesperanzada de Job, el justo inocente probado con el sufrimiento. En su lamento reconocemos la voz de tantos que pierden la esperanza en la enfermedad, la adversidad y el sufrimiento. La segunda lectura nos muestra a san Pablo haciéndose todo a todos para ganar, sea como sea, a algunos. Evangelizar es para el apóstol tarea exigente, carrera y premio al mismo tiempo, pues sabe bien que para participar de los bienes del evangelio, debe transmitir a los demás lo que Él ha recibido del Señor. Por último, en el evangelio, la descripción de la actividad de Jesús nos permite destacar aquello que no puede faltar nunca en la jornada de un seguidor de Cristo: trato a solas con el Señor en la oración, compasión hacia todos los que sufren y celo por llevar a otros la alegría del evangelio.

¡Feliz domingo!