La parroquia San Esteban Protomártir, en Fuenlabrada, acogerá el sábado 21 de febrero, a las 12:00 horas, la celebración de la Jornada del Enfermo, presidida por el obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño. Durante la eucaristía se administrará el sacramento de la unción de los enfermos a quienes participen, mayores de 65 años o personas que atraviesen algún padecimiento físico.
El encuentro, bajo el lema «La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro», comenzará a las 11:00 horas con el rezo del Santo Rosario. Los asistentes rezarán por los enfermos y quienes les acompañan, y se extenderá en oración por sus familias, el personal sanitario y todas aquellas personas que hacen presente a Cristo en medio del sufrimiento.
Vocación temprana de servicio
Uno de los testimonios más significativos de esta labor de acompañamiento es el de Iñaki Suárez, joven diácono de la diócesis de Getafe que desarrolla su ministerio en el Hospital Infanta Elena de Valdemoro. Su vocación de servicio surgió de experiencias tempranas en voluntariados de pastoral sanitaria y en peregrinaciones a Lourdes, donde el contacto con los enfermos le hizo sentir la cercanía del Señor.
«Siempre quise poner el acento de mi vocación al sacerdocio en el trato al enfermo, donde tanto me he encontrado con el Señor y donde tan querido me he sentido», señala Iñaki.
Su día a día consiste en visitar a los enfermos, escuchar a las familias, acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y poner sus intenciones delante del altar en la Eucaristía. Para él, la clave no está en evitar llevarse los problemas que encuentra en el hospital, sino en cómo se los lleva: «no me lo llevo desde una perspectiva de sinsentido o desesperanza, sino con la esperanza de un encuentro con el Señor. Cada enfermo o familia es un reto, un encuentro con la cruz y con la esperanza que da Cristo».
Rezar por quien no sabe pedir
El diácono también subraya la importancia de la oración por quienes no saben pedir, poniendo voz a los enfermos y sus familias: «muchos enfermos buscan a Dios cuando se enfrentan a su fragilidad. La oración me permite pedir por ellos, y acompañarlos en su búsqueda de esperanza y consuelo».
Iñaki destaca cómo la labor en el hospital requiere sensibilidad y escucha activa, especialmente en el caso de pacientes que se acercan al final de su vida: «hay consuelo, un camino de curación interna, una búsqueda del perdón, incluso de personas que llevan 40 años sin confesarse y necesitan saber que Dios les ha perdonado todo».
La atención espiritual, explica, no se limita a la práctica religiosa concreta, sino que incluye «acompañar a cada persona en su dimensión espiritual: perdón, reconciliación con la familia y encuentro con el Señor».
«Son instantes de consuelo, paz interior y esperanza que no tienen precio», recuerda.
«En el momento de la enfermedad muchos pacientes se encuentran con el amor de Dios y buscan un sacerdote que les lleve una palabra de esperanza en medio del sufrimiento y la desesperación, porque el ser humano tiene sed de Dios, y esa sed, en un ambiente como el hospital, se hace muy palpable, muy real», apunta.
Voluntariado hospitalario, una labor muy necesaria
El diácono, que coordina un grupo de voluntarios en el Hospital Infanta Elena, invita a otros a involucrarse en esta labor de servicio: «si te sientes llamado, acércate a tu parroquia y pregunta por voluntariado hospitalario. Puedes acompañar a enfermos, escuchar a familiares o simplemente estar atento a quienes te rodean. Todos necesitamos consuelo y una presencia que nos haga sentir acompañados».
Puedes escuchar el testimonio completo aquí: