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Centenares de fieles y una decena de sacerdotes de distintos municipios de la Diócesis de Getafe se trasladaron hasta la Parroquia San Juan Bautista  (Fuenlabrada) el pasado 7 de marzo para celebrar junto al obispo D. Ginés García Beltrán una eucaristía en memoria del fundador del movimiento Comunión y Liberación (CL), el Siervo de Dios Luigi Giussani.
En su homilía, el prelado tuvo palabras de recuerdo y de cariño para Don Giussani, de cuyo fallecimiento se cumplían 14 años y de quien destacó que fue “un personaje importante para la Iglesia del siglo XX por la universalidad de su carisma”.
La celebración festejaba además el 37º aniversario del reconocimiento pontificio de la Fraternidad de CL nacida de este carisma y coincidía además con el día en que se cumplían cuatro años de la audiencia general que el papa Francisco concedió a este movimiento en la plaza de San Pedro, como recordó el obispo durante la homilía. “La Fraternidad de CL está extendida por todo el mundo, poniendo allí el carisma que Dios inspiró en Giussani como el Papa decía, que los carismas en la Iglesia se descentran para que el centro sea verdaderamente Jesucristo”.
La centralidad de Jesucristo fue precisamente el primero de los tres puntos que D. Ginés propuso en la eucaristía: “Jesucristo es el acontecimiento, Jesucristo es el centro. Jesucristo es alguien contemporáneo a nosotros. No es el resultado de la tradición o una bonita memoria histórica sino que Jesucristo es alguien, alguien con el que yo me puedo encontrar y, de hecho, me encuentro cada día. La centralidad de Jesucristo marca vuestro carisma”.
En segundo lugar, el prelado señaló la importancia de la comunión, “que es otro de los grandes pilares de vuestro carisma: la comunión con la Iglesia, nada sin la Iglesia porque la Iglesia es el campo, es la familia donde nace y donde crece la fe. A lo mejor yo me puedo convertir en un francotirador y pensar que tengo mucho éxito y que hay mucha gente que me va a aplaudir, pero no nos engañemos, se queda en ese primer aplauso. Sin la comunión con la Iglesia yo no puedo crecer, porque la Iglesia es la memoria presente, actual, de Jesucristo”.
“Y la tercera reflexión es cómo esto, el encuentro con Jesucristo, vivido en la comunión de la Iglesia, cambia todo, cambia mi vida, pero cambia también la vida del mundo. Yo creo que uno de los motores de D. Giussani es esto: cambiar el mundo, cambiar el mundo con el evangelio”. D. Ginés afirmó que “el gran reto de la evangelización para vosotros y para toda la Iglesia es cómo llevar hoy a Jesucristo a los hombres, a mis contemporáneos, que están en una situación diferente, en una cultura nueva, en un cambio total de época. Cómo llevar a Jesucristo: el mismo mensaje pero con un lenguaje que pueda llegar al hombre y que pueda llegar a todos los ámbitos de la vida del hombre”.
Al finalizar, el obispo quiso resaltar “una cosa que me gusta mucho de la espiritualidad de la Fraternidad de CL”. Y que resumió con la expresión “la gracia no es un sombrero, no. La gracia forma parte de la naturaleza, forma parte del hombre. La gracia está inscrita en el corazón del hombre. Por tanto, los sacramentos no son añadidos a la vida del hombre. El bautismo, la eucaristía, el matrimonio, no son añadidos a la vida del hombre sino que forman parte de la vida del hombre, y ahí está presente Jesucristo salvando. Por eso, Jesucristo es un contemporáneo nuestro, Jesucristo está con nosotros”.
Antes de terminar, mencionó también algunas de las obras que han nacido del carisma de CL y que él ha podido conocer personalmente en este tiempo, e invitó a los miembros de la Fraternidad a “estar cerca de los pobres para que el evangelio realmente sea creíble, pero sobre todo porque el rostro de Cristo, el rostro sufriente del Señor, es el rostro de los pobres”.

 

 

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