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Fieles de la Diócesis de Getafe analizaron la importancia de las migraciones y celebraron una eucaristía por la paz en Venezuela, durante un encuentro celebrado en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar (Valdemoro) el pasado 11 de mayo, organizado por la Delegación diocesana de Migraciones.

Esta actividad incluyó un debate protagonizado por los venezolanos Franklin Ramírez, licenciado en Teología; Jonathan García, abogado y profesor de Doctrina Social de la Iglesia, y el sacerdote Edwin Jiménez, máster en Misionología, en el que repasaron la historia de las migraciones desde el Antiguo Testamento hasta la Doctrina Social de la Iglesia y sus aportaciones a la evangelización. 

A continuación, el delegado de Migraciones de la Diócesis de Getafe, José Miguel Sopeña, presidió una misa en la que se rezó por la paz social en Venezuela.

En su homilía, el padre José Miguel destacó que las lecturas de ese domingo parecían especialmente escogidas para iluminar el tema del encuentro, “el de miles y miles de venezolanos obligados a exiliarse por la situación económica, social, política y humanitaria que padecen”.

Además, señaló que ante esta situación el ser humano toma dos posturas diversas: “Una, de intolerancia, de rechazo del otro que es diferente, de temor a la novedad que aporta, que genera expulsión y sufrimiento. Es lo que vive la primera comunidad cristiana con una corriente del judaísmo, narrada por los Hechos de los Apóstoles. Y otra, de apertura y encuentro, de capacidad para desplazarnos interior y exteriormente para construir algo juntos, que proclama la hermosa visión del Apocalipsis”. 

Siguiendo las lecturas del día, el delegado diocesano de Migraciones invitó a los fieles presentes, muchos de ellos venezolanos, a poner su esperanza en Dios, en el buen pastor “que guía, cuida a su rebaño y no pierde ni una oveja”, ofreciendo en todo momento palabras de ánimo y esperanza.

“Curiosamente, la historia y nuestra experiencia nos muestran cómo, de situaciones de rechazo, pueden brotar gestos de fraternidad, de apertura a los otros. La expulsión por parte de los judíos provoca la apertura a los gentiles, dando los primeros pasos hacia la catolicidad, a la universalidad de la Iglesia. Es lo que vivís muchos de vosotros. La traumática experiencia del exilio o la emigración forzosa puede transformarse en riqueza de encuentros, en vivencia de algo más universal”, destacó el padre José Miguel.

En cuanto a la experiencia que se vive en la Diócesis de Getafe, el delegado de Migraciones también ofreció datos que apuntan a ese intercambio existente, que invitó a vivir como una “oportunidad”.

“La movilidad humana está haciendo de nuestro mundo, de nuestras ciudades y de nuestros barrios, lugares mestizos, de encuentro de lo diverso. Es una experiencia universal hoy. Nosotros lo vivimos también en nuestra Diócesis, con su 1,7 millones de habitantes y sus más de 300.000 personas de origen extranjero que suponen casi un 14% de la población. Es un reto y una oportunidad para la sociedad y para la Iglesia. No está ganado, es una tarea, pero una tarea vital y hermosa”, recordó.

“El papa Francisco lo expresa bien: ‘¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo!’ (E.G. 210)”, concluyó el delegado de Migraciones.

Durante la misma, el coro  interpretó cantos litúrgicos de la tradición de Venezuela, en la que se pidió por la paz.  

 

 

 

 

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