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Representantes de los distintos arciprestazgos de la Diócesis de Getafe y miembros del Consejo de Pastoral se sumaron por primera vez el pasado 8 de junio a la Jornada de Apostolado Seglar, celebrada por los distintos movimientos y asociaciones diocesanos la víspera de Pentecostés.

 

El encuentro, organizado por la Delegación diocesana de Apostolado Seglar, comenzó con una presentación del obispo D. Ginés García Beltrán sobre la exhortación ‘Gaudete et exultate’.  

D. Ginés hizo un recorrido por algunos de los capítulos de esta exhortación dedicada a la llamada a la santidad, resaltando algunas de las ideas que el Papa desarrolla en el documento.

“La vida cristiana no es ser buena persona, sino la santidad. La felicidad está en hacer lo que Dios quiere. Como dice el apóstol Pablo, ‘Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor’ (Efesios 1, 4). El bautismo es la condición que posibilita la santidad. La gracia del bautismo es la semilla de la santidad. Una santidad que es vocación. Dios nos llama para ser santos, si bien cada uno tiene su propio camino. Una santidad que crece en nuestra vida a través de los pequeños gestos, en el día a día, no en momentos extraordinarios. Cada santo es una misión. Santidad que es asociarse a la muerte y a la resurrección de Jesucristo continuamente; a Jesucristo, que es un contemporáneo nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, haciendo, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas”, recordó el prelado diocesano. 

D. Ginés quiso concluir su disertación insistiendo en la idea de que la santidad requiere abandonarse en Dios y, además, necesita quietud, silencio y soledad, además de los medios de santificación que el Papa recoge en el capítulo IV de la exhortación (oración, sacramentos de la Eucaristía y Reconciliación, etc.) y otros aspectos que él refiere (aguante, paciencia y mansedumbre, alegría y sentido del humor, audacia y fervor, el sentido comunitario y la oración constante).

Tras la ponencia del obispo, José María Avendaño, vicario general de la Diócesis de Getafe, presentó la síntesis de las aportaciones que han realizado los fieles al Plan de Evangelización diocesano. 

Avendaño destacó la alta participación de los fieles en los trabajos preparatorios y la gran riqueza de las aportaciones, a las que el Consejo Diocesano de Pastoral ha dado forma, distinguiendo una serie de líneas, objetivos concretos, orientaciones y acciones a nivel  parroquial (y de movimientos, nuevas realidades y familias cristianas vinculadas a colegios), arciprestal y diocesano.

A continuación, el delegado diocesano de Apostolado Seglar, Juan José Rodríguez Vicente, presentó el Congreso Nacional de Laicos, que se celebrará en febrero del año que viene. 

Rodríguez expuso las distintas fases del itinerario de este evento, que ha sido programado por la Conferencia Episcopal Española.

El itinerario comprende una fase previa diocesana y una etapa posterior, en la que, tras la celebración del congreso, se marquen las líneas fundamentales para dinamizar el laicado en los próximos años.

Por último, el obispo auxiliar de Getafe, D. José Rico Pavés, informó sobre las actividades del Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón. 

D. José recordó el sentido que tiene este Año Jubilar, que se inició el pasado 2 de diciembre y que durará hasta el 24 de noviembre, “que no es otro que el de vivir los Misterios de la Vida de Cristo en la certeza de que, como dice la Primera carta del apóstol Pedro, ‘sus heridas nos han curado’, las heridas del corazón humano encuentran curación en el Corazón de Cristo”. 

El auxiliar explicó también algunos aspectos históricos para ayudar a entender mejor el sentido de los actos centrales del Centenario y apuntó las tres razones para la Consagración: agradecimiento por los frutos de santidad de estos cien años; responder hoy a lo nuclear de la espiritualidad del Corazón de Jesús, que dijo “venid a mí los que estáis cansados y agobiados que Yo os aliviaré”, y devolver amor al Amor de Dios, amar al Señor por los que no le aman, con el compromiso misionero de llevar a todos la alegría de creer, una nueva evangelización desde el amor, en palabras del papa Francisco, “ desde la revolución de la ternura”. 

También se refirió al Congreso de Evangelización previsto para finales de septiembre, que procurará vincular de alguna manera el trabajo sobre el plan pastoral de evangelización con los frutos del Centenario.

Tras cada intervención hubo un tiempo de diálogo con los ponentes. 

La jornada estuvo presidida por un espíritu alegre y de comunión, que se manifestó en la Vigilia de Pentecostés que se vivió a continuación.

 

 

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