Con el lema ‘Sé valiente, la misión te espera’, la Jornada Mundial de las Misiones 2017 se celebrará el domingo 22 de octubre. En ella la Iglesia invita a todos los fieles a poner su mirada en los misioneros como modelo para todos los cristianos y para la sociedad actual.

La valentía de estas personas consiste en confiar en Dios como lo hacen los pobres con los que viven y saber superar las dificultades desde esta confianza.

La Iglesia nos invita también ese domingo a la generosidad, participando con nuestro donativo en las colectas de las diferentes misas.

Las colectas realizadas, canalizadas por las 130 Obras Misionales Pontificias del mundo, pasan a formar parte del Fondo Universal de Solidaridad, con el que se atienden los proyectos de la Iglesia misionera.

En 2016, España destinó los 12.256.618,25 euros recaudados a atender 658 proyectos en 176 diócesis de 37 países.

En África, el dinero fue destinado a 24 países, donde se financian 482 proyectos con un presupuesto de 9.163.136,72 euros.

En América, a nueve países, donde se desarrollan 118 proyectos, con 1.536.614,65 euros.

En Asia, a tres países, donde se financian 42 proyectos con un presupuesto de 1.246.064,39 euros.

En Oceanía, a un país, con 16 proyectos, financiados con 310.802,49 euros.

Diócesis de Getafe

En la Diócesis de Getafe hay 49 misioneros, 22 de once familias, ocho sacerdotes, once laicos, siete consagrados y un religioso, que evangelizan en los cinco continentes.

Formas de colaborar
- Aquí. Una forma de cooperación personal es la de trabajar por la Misión desde España. Cientos de voluntarios, trabajadores y catequistas ofrecen su tiempo para apoyar desde la retaguardia el trabajo de los misioneros y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de ayudarles.

- Allí. El envío de misioneros desde la Iglesia española tiene un doble destino: el anuncio del Evangelio en los territorios de Misión y la cooperación con otras iglesias locales necesitadas.

Fondo Universal de Solidaridad

El trabajo de la Iglesia misionera se lleva a cabo gracias a la generosidad de millones de personas en el mundo que la sostienen económicamente.

Obras Misionales Pontificias es el instrumento principal de la Santa Sede para apoyar las misiones de la Iglesia. Todos los países del mundo -también los menos desarrollados- encauzan los donativos y los ponen a disposición del Papa a través de un Fondo Universal de Solidaridad del Domund.

Tipos de proyectos financiados

Evangelización:
Las ayudas del Domund sostienen principalmente la labor evangelizadora de la Iglesia: gastos ordinarios, construcción de parroquias, compra de vehículos para la pastoral... Este tipo de proyectos tiene gran incidencia social, ya que la Iglesia, a través de la evangelización, promueve la dignidad humana, fomenta la igualdad, reconstruye familias, da esperanza a los enfermos y futuro a los jóvenes.

Promoción social:
El Evangelio lleva en su esencia el desarrollo integral de los pueblos. Los misioneros atienden escuelas, hospitales, asilos, orfanatos, etc. Con las ayudas del Domund se apoyan proyectos extraordinarios de este tipo y situaciones de emergencia.

 

Carta de D. Joaquín para la Jornada Mundial de las Misiones

SE VALIENTE, LA MISIÓN TE ESPERA

Muy queridos amigos y hermanos:

Coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco hizo público su Mensaje para la Jornada Mundial de la Misiones, que celebraremos D.m. el próximo domingo 22 de octubre, con el lema ‘Se valiente, la misión te espera’. Esta jornada, nos dice el Papa, nos invita a hacernos tres preguntas: ¿Cuál es el fundamento de la Misión? ¿Cuál es el corazón de la Misión? ¿Cual es la espiritualidad que debe inspirar la Misión?

1.-  ¿Cuál es el fundamento de la Misión? El fundamento de la Misión está en el ser mismo de la Iglesia. La Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre otras muchas que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. La Iglesia es esencialmente misionera porque está destinada a todas las personas de buena voluntad, de cualquier raza, época o cultura, y porque está fundada sobre la fuerza transformadora del evangelio.

 2.-  ¿Cual es el corazón de la Misión? El corazón de la Misión es Cristo Resucitado. Evangelizar es anunciar, con obras y palabras, a Jesucristo vivo entre nosotros. El evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo Resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida. Jesucristo es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor Y siguiendo este camino nos encontramos con  la Verdad y recibimos la Vida que es la plena comunión con Dios Padre, en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor. El evangelio, mensaje de salvación y anuncio de la Buena Noticia, se convierte de esta manera en “fuente” de donde brota la fuerza necesaria para salir de nuestra realidad, muchas veces cómoda y egoísta, y acercarnos a otras realidades. El misionero, con esa capacidad de acercarse a los más desfavorecidos y a los que no han alcanzado la luz de la fe, se identifica con el Buen Pastor, que carga sobre sus hombros las debilidades de los hermanos. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su labor de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quien se ha perdido por caminos tortuosos y sin meta.

3.- ¿Cuál es la espiritualidad que debe inspirar la Misión? El Papa nos habla de una espiritualidad de éxodo continuo, de peregrinación y de exilio.
La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias  que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). La misión de la Iglesia estimula  también una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed de verdad y de justicia. Y la misión de la Iglesia propone también una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el “ya” y el “todavía no” del Reino de los cielos.

Deseo para todos, que esta Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, sea una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y grandes necesidades de la evangelización.

Con mi bendición y afecto.

+ Joaquín María. Obispo de Getafe
9 de Octubre de 2017