Queridos niños:

¡el Año de la Fe también es para vosotros!

¿Sabíais que en la Iglesia estamos celebrando un "Año de la fe"? El año empezó en el mes de octubre de 2012 y terminará en noviembre de 2013. Durante este tiempo los católicos tenemos una tarea muy importante que cumplir: debemos demostrar a todos, también a los que no están en la Iglesia, que la fe nos hace alegres y que esta alegría es contagiosa.

Algunos piensan que los cristianos somos personas tristes. Pero vosotros sabéis muy bien que eso no es así. Quien conoce a Jesús y vive como amigo suyo descubre la alegría más grande y esa alegría, aunque haya problemas y dificultades, nadie nos la puede quitar.

En este Año de la fe podéis descubrir el secreto de la alegría cristiana. ¿Cómo? Es muy sencillo. Os proponemos tres caminos: amar más a Jesús, dar gracias a Dios por la Iglesia y cada día hacer una obra buena.

Para amar más a Jesús es necesario conocerlo cada día más. Todos sabemos que a las personas las conocemos, sobre todo, cuando tratamos con ellas. Así pasa también con Jesús: es muy útil que leamos cosas sobre Él, o que escuchemos lo que otros nos dicen sobre Él, pero lo más importante es que tratemos directamente con Él. Por eso, además de aprender cosas de Jesús en la catequesis o en el colegio, es importantísimo que recemos, es decir, que hablemos con Jesús. En la oración, hecha a solas o con toda la Iglesia en las celebraciones litúrgicas, podemos conocer y amar más a Jesús.

Es también muy importante amar cada día un poco más a la Iglesia. Gracias a la Iglesia hemos podido conocer a Jesús. En la Iglesia encontramos primero a nuestra familia, a los amigos, a los catequistas y profesores, a las monjas y a los sacerdotes, al obispo y al Papa... y cada uno tiene una tarea dentro de ella. El Señor nos llama a todos a ocupar un lugar en su Iglesia. Cada uno tiene una misión dentro de ella. ¿Cuál es la tuya?

Por último, para contagiar alegría a los demás, hay que procurar portarse siempre bien. El Señor decía que hay más alegría en dar que en recibir. El cristiano busca siempre hacer el bien a los demás. De esa forma contagia alegría y él mismo recibe una alegría cada vez mayor.

Nadie ha estado tan cerca de Jesús como su Madre, la Virgen María. Ella también es nuestra Madre y nos invita siempre a hacer lo que Jesús nos diga. Si lo cumplimos, habremos encontrado la alegría.

Recemos al Señor y pidamos unos por otros, para que este Año de la fe nos sirva a todos para descubrir la alegría de creer y el entusiasmo de contagiar la fe.

¡Que el Señor os bendiga!

Vuestros obispos

centenario3