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Matrimonios y familias de la Diócesis de Getafe celebraron el encuentro anual el pasado 25 de noviembre en Villaviciosa de Odón con una intensa jornada de formación, oración y convivencia.
La jornada comenzó con la conferencia ‘Acompañando en familia’, pronunciada por la especialista en el ámbito educativo y familiar Dña. Sonia González Iglesias.
Por la tarde, el momento central fue la celebración de la eucaristía, presidida por el obispo diocesano D. Joaquín María López de Andújar, en la que bendijo a las familias por medio de los niños, que le obsequiaron con las manualidades realizadas en la jornada.
Una de las personas que participó en este encuentro fue Dña. Guadalupe Castellano, conocida popularmente como Tita Lupe, catequista vinculada a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción (Griñón) que ha querido compartir su testimonio de lo que para ella significó el encuentro:
“Soy española. De todos es sabido que el pecado capital español es la envidia. Por tanto, aunque innecesariamente, me confieso envidiosa. Tengo envidia de la felicidad que experimentan las familias cristianas. Tengo envidia de la complicidad que se respira en comunidad. Tengo envidia de su seguridad. Tengo envidia de sus valores, de sus principios y de sus finales.
Yo soy matemática. Alegre los días pares y triste los impares. Cuadriculada hasta la médula. Pero no soy tonta. Yo quiero sentir lo que se siente viviendo así. Mirar es gratis… y yo los he mirado. ¡Ya lo creo que los he mirado! Los he mirado a los ojos, a cada uno de ellos. Muchas veces. Y tengo claro mi diagnóstico: viven de dentro hacia fuera (no al revés, como los demás). Llámalo fe, llámalo luz, llámalo equis. Lo tienen y yo lo ansío para mí. Para mí, que estoy agotada de buscar. Para mí, que ya necesito descansar.
Total, que me invitaron y fui… a la jornada de las familias de Villaviciosa de Odón. Soy una persona fácil. No me hago de rogar. Así que el sábado 25 de noviembre allí aterricé. Me estaban esperando. Me sonrieron, me acogieron, me acompañaron, me mimaron y, sobre todo, me miraron.
Y luego Sonia González habló de la mirada. ¡Venga ya! ¿En serio? Un golpe bajo en mi línea de flotación. Que no es por echar flores, pero debe de estar en mi ‘top 3’ de las conferencias más productivas que he tenido el placer de presenciar en toda mi vida.
¿Mi crónica del día? Reí, lloré, recé, reflexioné, comí, conversé e, indiscutiblemente, disfruté. Casi lo mismo que escribiendo estas líneas, vaya.
Conclusión: volveré.
P.D.: Gracias”

 

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