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La Iglesia, y en especial las Misioneras Cruzadas, que en la Diócesis de Getafe tienen presencia con una casa de espiritualidad ubicada en Cubas de la Sagra, están de enhorabuena después de que el papa Francisco firmara el pasado 26 de enero el decreto que reconoce el milagro que permitirá canonizar a la beata Nazaria Ignacia March Mesa, fundadora de este instituto religioso-apostólico de Derecho Pontificio.
Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889 en Madrid. Por motivos económicos, su familia se trasladó a México e ingresó en la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en 1908.
A fines de 1912 fue destinada a Oruro (Bolivia) y, durante más de 12 años, se dedicó al cuidado de los ancianos.
Años más tarde, Nazaria salió de la congregación y, con el beneplácito de los obispos de Oruro y La Paz, fundó la Congregación religiosa diocesana de las Hermanas Misioneras de la Cruzada Pontificia, instituto religioso que se erigió canónicamente el 12 de febrero de 1927.
En Bolivia, la congregación orientó su trabajo a la dignidad, a los derechos de las mujeres pobres y a la promoción de la educación.
“Quiero levantar a Bolivia de su postración. No quiero sólo pan para sus pobres, ni repartir limosnas que se recogen de la caridad, sino elevar la dignidad de este pueblo, enseñándole a trabajar, procurándole trabajo digno, haciéndole sentir que en las manos de todos, y de cada uno, está el participar de la belleza, de la armonía, de la dulzura y de la felicidad de sentirse hijo de Dios”, decía la beata Nazaria.
Sobre su misión, la futura santa señalaba que consiste en “hacer conocer al hombre el mensaje de Dios que le ama.
“Para esto es menester ir al hombre, bajar a su nivel, para, desde él, tomarlo y llevarlo a Dios, a Jesucristo Nuestro Señor. Si estamos perdiendo lastimosamente el tiempo, si no bajamos a la calle... A eso nos empuja nuestra vocación de acción social”, decía.
Nazaria falleció el 6 de julio de 1943 en Buenos Aires (Argentina), y un año más tarde se aprobó la constitución definitiva de la congregación, que recibió el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia.
El 27 de septiembre de 1992, la religiosa fue beatificada por san Juan Pablo II en Roma y se decidió que su fiesta se celebraría el 6 de julio de cada año.
Las Misioneras Cruzadas de la Iglesia se encuentran en 21 países y continúan su acción social con las mujeres pobres a través de talleres de promoción y de capacitación, de la educación, del trabajo en cárceles y en comedores populares.

 

 

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