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Un grupo de miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Getafe han peregrinado desde el 21 al 23 de abril hasta Ávila con el fin de celebrar el año santo con motivo del 400 aniversario de la canonización de Santa Teresa, conocer mejor la vida y obra de la santa y lucrar la indulgencia plenaria.

El viaje comenzó con el rezo de Laudes en la pequeña capilla del Albergue de los carmelitas, en Ávila y un desayuno en familia. Después los quince peregrinos se dirigieron a lucrar la indulgencia plenaria, motivo central de la peregrinación. 

En la capilla del nacimiento, en la Iglesia de ‘La Santa’, pudieron rezar ante su imagen. “Fue un momento precioso de comunión entre los hermanos y de encuentro con el Señor, alentados por el espíritu de Santa Teresa. Allí pedimos por esta gran familia que formamos los cursillistas de la Diócesis de Getafe, muy especialmente, por los hermanos que tienen una situación de dificultad” relata uno de los peregrinos. 

Después pudieron visitar el museo y, como culminación de la mañana, celebraron la Misa del Peregrino, donde compartieron Eucaristía con un grupo de jóvenes de Mater Salvatoris y otro del Toboso. 

El domingo participaron de la Eucaristía celebrada en la Catedral de Cristo Salvador, que otro de los peregrinos describe como "una Misa preciosa, íntima, donde el sonido del órgano nos ayudó a acercarnos más a nuestro Señor en la primera catedral gótica de España (la más alta del Reino). Disfrutamos de su maravilloso retablo y de la luz que pasaba a través de sus maravillosas vidrieras”.

“Después de conocer un poco más a Santa Teresa, maestra de espiritualidad, en el peregrino nace y experimenta el deseo ardiente de entregarse y amar a Dios con desprendimiento y amor incondicional” reconocen los peregrinos, añadiendo: “teniendo la certeza de que cada vez que la vida nos asuste o tengamos miedo, Dios no se muda”.