Ante la situación tan difícil que estamos viviendo en Cataluña, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ha hecho, hace unos días, una Declaración exhortando a los católicos a la oración y al dialogo y citando al final unas palabras pronunciadas por los obispos, con motivo del golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981 que quiero subrayar: “es de todo punto necesario recuperar la conciencia ciudadana y la confianza en las instituciones, todo ello en el respeto de los cauces y principios que el pueblo ha sancionada en la Constitución” Implícitamente, con esta cita, está reconociendo la Comisión Permanente que lo que sucede en Cataluña tiene mucho que ver con un golpe de Estado.

Ya, en otra ocasión, el 23 de Noviembre de 2006, en un importante documento titulado “Orientaciones morales ante la situación de España” habían dicho los obispos: “La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diversas maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula jurídica tiene carácter absoluto, ningún cambio podría tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso habrá de ser respetada la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.(n. 72)

Y, sobre este punto del bien común también se habían pronunciado los obispos en otro documento anterior, de 31 de diciembre de 2002, en el que decían: “Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria.”

Y concluían los obispos, en este documento, con una exhortación, que hago mía “Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invitándoles a elevar oraciones a Dios a favor de la convivencia pacífica y la mayor solidaridad entre los pueblos de España, por caminos de un diálogo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad histórica y cultural que llamamos España”

Para todos, un saludo cordial y mi bendición

centenario3