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Centenares de fieles, autoridades civiles y religiosas, miembros de distintas hermandades y cofradías de varias diócesis de España y una decena de sacerdotes acompañaron al obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, en la ceremonia de coronación pontificia de la Virgen de la Soledad, celebrada en la Parroquia Santa María Magdalena el pasado 4 de mayo.

D. Ginés estuvo acompañado por el obispo auxiliar, D. José Rico Pavés; por el párroco de Ciempozuelos, Israel Guijarro; por el arcipreste del lugar, Manuel Vargas, y por el delegado episcopal para Hermandades y Cofradías, Pedro Chaparro.

El coro Santiago Apóstol de Griñón, dirigido por Mariano García, acompañó magistralmente la Eucaristía. 

El prelado diocesano agradeció la presencia de todos los asistentes y el amor y la devoción que demuestran a la Virgen, y en su homilía se preguntó por el sentido del acto que se iba a llevar a cabo ese día. 

Siguiendo el libro del Apocalipsis, proclamado en la liturgia, en el que san Juan habla de una gran señal en el cielo (“una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y coronada de 12 estrellas”) D. Ginés señaló que “es el símbolo de la Virgen. Es Cristo resucitado el que viste de sol a la Virgen y la corona”. 

Después, se refirió a la advocación de la Soledad, y comentó los signos de este misterio de sufrimiento en María, la mujer que ha visto morir a su Hijo en circunstancias dolorosísimas, con el corazón atravesado por siete espadas, sola tras sepultar a Jesús. 

“Pero, junto al dolor y a la soledad, junto a ese corazón traspasado, la Virgen siempre expresa ternura. ¿Por qué? Porque María no ha perdido la esperanza. Porque, si alguien esperó la resurrección, ésa es María”, dijo el obispo. 

“Me gustaría que, sobre los misterios de dolor de la vida, sobrepusiéramos la transparencia del libro del Apocalipsis: para ver el dolor de la Virgen iluminado por la luz del Resucitado que la corona. La soledad de María ilumina y consuela tantas soledades humanas”, explicó el pastor diocesano.    

D. Ginés también animó a todos los fieles a añadir “tres perlas” a la corona de la Virgen. La primera es “la confesión de la fe, sin miedo y sin complejos, sin imposiciones, recordando que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres y que hay que dar razones de nuestra esperanza”. 

La segunda perla es “el compromiso por nuestra formación cristiana”. “No vale vivir con la fe del carbonero. No es para saber más, sino para vivir mejor”, dijo D. Ginés. 

“Y la tercera perla es la caridad, que no la hemos inventado nosotros. Nuestra fe tiene que convertirse en obras de caridad, una gota de caridad diaria”, aseguró el obispo.

Después de la homilía, D. Ginés se acercó al paso, decorado con un espectacular adorno floral, y, después de bendecir la corona, la ciñó en la cabeza de Nuestra Señora de la Soledad, ante la que oró unos momentos en silencio. La asamblea prorrumpió en un gran aplauso y el coro entonó un hermoso ‘Avemaría’. 

Tras la coronación se realizó una procesión extraordinaria de acción de gracias con la talla de la Virgen por las calles de la localidad.

Junto a la corona física y a la corona de la formación, la Hermandad de la Soledad ha donado el diezmo de todos los donativos recibidos con motivo de esta gran celebración. 

El centenario de la Hermandad concluirá con un besamanos especial el fin de semana del 11 y 12 de mayo y con una peregrinación a Roma el próximo agosto, para participar en la audiencia con el papa Francisco. 

 

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