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15/11/23. La Parroquia Santa Maravillas de Jesús (Getafe) acogió en la tarde del martes 14 de noviembre una mesa redonda de experiencias y testimonios sobre la acción caritativa y social de la Iglesia.

Este encuentro -que contó con la presencia del vicario episcopal para la pastoral caritativa, Aurelio Carrasquilla- estaba enmarcado en la VII Jornada Mundial de los Pobres que la Diócesis de Getafe unida a la Iglesia celebrará el domingo 19 de noviembre bajo el lema ‘No apartes tu rostro del pobre’.

Conducidos por Juan Fernando Prado, director de comunicación de Cáritas diocesana, los asistentes -voluntarios, agentes de pastoral y fieles diocesanos- pudieron escuchar cómo la Escuela Arzobispo Morcillo (Valdemoro), la Pastoral Penitenciaria o el grupo Vida Ascendente han contribuido a transformar completamente la vida de muchas personas.

Lucía y Yamín, dos jóvenes que llegaron a la ECAM desde el fracaso escolar, la rebeldía y el rechazo al sistema educativo que no les comprendía y les iba a descartar definitivamente, hablaron de la importancia de la acogida, de la escucha, de sentirse valorados e importantes para los profesores, los tutores y todo el equipo educativo de esta escuela de formación profesional vinculada a la Iglesia.

“Antes de llegar aquí sentía que nadie me entendía, estaba en el instituto sin ninguna ilusión. La ECAM es lo mejor que me ha pasado, me ha cambiado la vida. Te hacen mejor tanto a nivel personal como educativo. La chica rebelde ha desaparecido. Ellos me han hecho sentir que valgo” declaraba Lucía que ahora está estudiando Administración de Empresas.

“Todos están dispuestos a echarnos una mano. Ese apoyo no lo encontré en otros centros. Los profesores, los compañeros, todos te apoyan para que des el cien por cien” añade.

Su experiencia es muy parecida a la de Yamín, a quien “desde el primer momento” la ECAM cambió su vida. “El recibimiento, la acogida, todo es distinto. Las clases se hacen amenas, los profesores te conocen por tu nombre. Te tratan como un adulto, te apoyan, se comprometen contigo, te escuchan, te preguntan. Cuando ves que vas obteniendo buenos resultados te vas animando”.

 

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El camino de Fabián, que llegó desde Colombia y acabó en la cárcel por delitos menores, es distinto en el origen, pero no en el final. Pasó por distintos hogares de acogida -porque sus progenitores no lo quisieron- y a los 18 años se marchó de casa cuando el último de sus tutores le acusó de hurto en el hogar. Las malas compañías, el consumo de drogas y diversos delitos le llevaron a prisión donde “Dios quiso que me encontrara con Pablo (delegado de Pastoral Penitenciaria) y las voluntarias”.

“En la cárcel sentí mucha soledad, pero en las voluntarias encontré el cariño que me había faltado siempre, ellas me escuchaban, compartían su tiempo con nosotros. En prisión te tratan como la basura que eres, pero ellas no. Con ellas he conseguido dejar esa vida atrás” añadía este ex recluso de 25 años que ahora reside en Isla Merced y colabora con la Cruz Roja por las noches.

La historia de Luis y Yolanda es la de un matrimonio de clase acomodada en Venezuela, que vio cómo con la entrada del comunismo su país se iba deteriorando y todo aquél que no acataba las órdenes del nuevo régimen era perseguido y acosado.

Sus tres hijos -dos ingenieros y una médico- salieron rumbo a Alemania, Chile y España escaladamente. Ellos permanecieron en su país, en su hogar, esperando que la situación mejorase.

“Mi mujer rechazó ser la directora del Liceo en el que trabajaba y la jubilaron inmediatamente. A partir de ahí empezamos a sufrir robos, acoso, amenazas en nuestra propia casa” relató Manuel mientras su mujer le escuchaba emocionada.

“Mi hijo pequeño reside en Pinto y decidimos escapar de Venezuela y viajar a España cuando un militar, ex alumno de Yolanda, nos avisó de que nos iban a detener” contó. 

“Aquí fuimos acogidos por los sacerdotes de Santo Domingo de Silos y con ellos compartimos nuestra sensación de rabia, impotencia y de soledad. Pensábamos que Dios nos había abandonado y permitido que pasara todo esto” añadió.

Carlos Diaz, el párroco, les habló del grupo de Vida Ascendente y les dijo que les podría ayudar y “asistimos a una reunión pensando que no íbamos a lograr reconstruir la vida que habíamos dejado atrás después de 60 años de trabajo”.

“Hoy nos damos cuenta de que los caminos del Señor son infinitos. Vida Ascendente no es un grupo, es nuestra familia española. Con ellos rezamos, meditamos, discutimos, reflexionamos y celebramos la Palabra de Dios” subrayó.

“Cada uno ayuda en lo que puede. Nos ha abierto el camino hacia una vida más plena con Dios”.

Después de la escucha de los testimonios, algunos de los asistentes dieron las gracias a los ponentes por su valentía y a las delegaciones de pastoral social por su actuación “como el buen samaritano”.

Por último, a modo de resumen y conclusión, intervino el vicario episcopal Aurelio Carrasquilla, quien también agradeció el testimonio de cada uno “porque me habéis dado ganas de seguir trabajando por los más vulnerables”.

“El lema de la jornada mundial de los pobres ‘No apartes tu rostro del pobre’ es una invitación a implicarnos más. Sois un tesoro. La ECAM es una perla en la Diócesis. Tal es su importancia que nos hemos embarcado en la compra de un terreno para que crezca y queremos también exportar su acción educativa a otros municipios” continuó Carrasquilla.

“Tantos los profesionales de la ECAM como de otras delegaciones, los voluntarios, sois estupendos y vamos a seguir trabajando. La ECAM tiene un estilo propio, nuestro, que huele mucho a Iglesia” añadió.

El vicario episcopal señaló también la importancia del testimonio de Fabián “nos demuestra cómo trabaja la Pastoral Penitenciaria en las cárceles: dando esperanza. Alguien cambia la vida porque no hemos mirado hacia otro lado”.

Por último, señaló la necesidad de acompañar a los mayores “aunque el acompañamiento es mutuo. En la Diócesis hemos conseguido poner en contacto a jóvenes y mayores. Uno puede sentirse solo en cualquier edad o circunstancia”.

“Ojalá que el lema de esta jornada nos ayude a mirarnos, a querernos y a mirar en lo profundo del corazón de cada ser humano” concluyó.